"Quién hubiera dicho", mascullaban operadores después de la rueda del viernes, que se tenga que estar luchando a las puertas de un bastión que se pensaba sumamente consolidado: el del índice Merval consagrado en los 1000 puntos, desde un intradiario a finales de noviembre, y que había sabido seguir trepando unos 250 puntos en el correr de enero. En la última jornada, la trinchera se había situado en los 1.053 puntos, a cinco por ciento de ver perforado ese piso teórico, que lucía como para el bronce. Y para colmo de males, más allá inclusive de una semana donde el índice decayó casi 8%. Y habiendo perdido todo lo ganado en el mes anterior, lo peor que sugieren los números es que el incremento de volumen llevó un altísimo porcentaje vendedor, hasta reunir los $ 100 millones holgados, de efectivo, con un descenso en las líderes de 2,8 por ciento.
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Ensayada la mejor defensa, de ir en contracción de negocios, esto duró fugazmente. Lo que sobrevino sobre las ruedas siguientes fue un intento de ampliar la asimilación: pero, desde tan nerviosa y presta oferta, «surtieron» a diestra y siniestra con paquetes de importancia, en varios nombres de gran liquidez.
El mercado se dio una «vuelta de campana», quedó con el casco hacia arriba y todos tratando de tomar aire en el espacio que quedó. La corrección va en serio, por instantes se ha hecho «corrida», solamente amortiguada debido a que la demanda también actuó en cantidad. Pero, desbordada en casi toda la semana. Este período promete jaleo.
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