Nueva embestida del Central contra la financiera Cuenca

Economía

El Banco Central -lo resolvió ayer su directorio- será querellante en una causa judicial que presentó contra la Caja de Crédito Cuenca, lo cual agrega más presión a la institución. Esto significa que la entidad que preside Martín Redrado presentará pruebas y sugerirá líneas de acción para continuar la investigación.

Se trata de una causa presentada ante el Juzgado Federal de Tres de Febrero, a cargo de Juan Manuel Culotta, que no tiene vinculación alguna con el « ladrillo» de $ 100.000 que apareció en la bolsa de Felisa Miceli. Es, en realidad, una investigación efectuada por los técnicos de la institución que habría detectado maniobras irregulares por $ 365 millones entre julio de 2003 y el mismo mes de 2005. Sin embargo, los principales directivos de la institución aseguran que nada de lo expuesto por los agentes del Central se ajusta a la realidad.

Ayer hubo una reunión de responsables de Cuenca con funcionarios de la Superintendencia de Entidades Financieras, a cargo de Waldo Farías. La intención de los banqueros fue acercar documentación para despejar sospechas sobre la supuesta maniobra.

Según consta en la presentación judicial que hizo el Central el 9 de marzo pasado, Cuenca tenía como objetivo en las operaciones investigadas, según denunció el BCRA, «ocultar la verdadera identidad de los presentantes de los cheques y los beneficiarios del retiro de fondos».

  • Identificados

    Miguel Rutenberg, presidente de la Caja de Crédito, aseveró que «tenemos identificado a cada uno de los que hicieron operaciones con nuestra institución. De ninguna manera pueden decir que buscábamos tapar quiénes hacían los negocios».

    Pero mientras avanza esta investigación, también hay rumores de todo tipo sobre el «ladrillo» aparecido en la bolsa de Miceli. Según determinaron el fiscal Guillermo Marijuán y el BCRA, no existen dudas de que los $ 100.000 partieron desde el Tesoro del Central y fueron directamente a Cuenca.

    Los dueños de la financiera, sin embargo, aseguran que ese lote (identificado con el número 38.057) nunca llegó a la institución. «En primer lugar no anotamos los números, porque nadie lo pide. Pero tampoco efectuamos una operación por $ 100.000 desde la fecha en la que dicen que nos llegó este fajo, el 21 de mayo», aclara Rutenberg. La hipótesis alternativa, al menos la que mencionan en Cuenca, es que el fajo pudo haberse enviado a otra institución. Fuentes del BCRA confirmaron que no necesariamente un «ladrillo» debe terminar obligatoriamente en la institución señalada por el Tesoro. «Por ejemplo, si el camión de caudales tiene que efectuar una entrega en un banco que queda de camino, no tiene problemas para entregarle uno que correspondía a una tercera institución.»

    Según la presentación realizada por Marijuán, aquel 21 de mayo el camión 930 de Prosegur «no se detuvo hasta llegar a Cuenca», con lo cual descartó la hipótesis de que haya terminado en una tercera institución.

    Además, se defienden en la caja de crédito, salió otro « ladrillo» del Central con la misma numeración con destino al Banco Ciudad. El fiscal lo reconoce pero descartó que haya sido el que apareció en la bolsa de Miceli.

    El juez federal Daniel Rafecas ya decidió embargar a Miceli por $ 200.000, un monto similar al que se encontró en la bolsa colgada en el placard del baño ($ 100.000 y 31.000 dólares). La intención es que la ex ministra devuelva el «ladrillo» tal como fue encontrado por la División Explosivos de la Policía Federal. También reclamarán que devuelva el acta original que confeccionó la Policía cuando hizo el hallazgo.
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