24 de noviembre 2008 - 00:00

Nueva York vuelve a padecer traumas que creía superados

Liquidaciones por cierre, como muestra la foto, comenzaron a ser vistas en las calles de Nueva York. Las caídas en las ventas minoristas fueron de 4,1 por ciento interanual en octubre.
Liquidaciones por cierre, como muestra la foto, comenzaron a ser vistas en las calles de Nueva York. Las caídas en las ventas minoristas fueron de 4,1 por ciento interanual en octubre.
Nueva York - La crisis financiera impone un enorme desafío a Barack Obama, no sólo en el plano de las políticas que deberá imponer el futuro gobierno estadounidense, de lo que ya se ha hablado mucho, sino en la necesidad de aminorar un impacto social cada vez más palpable y que afecta, sobre todo, a zonas y segmentos sociales especialmente sensibles para el Partido Demócrata.

Dos ciudades concentran las preocupaciones en ese sentido. Por un lado, Detroit, afectada hace más de dos décadas por la declinación de la industria automotriz y que vive ahora un momento verdaderamente dramático ante la posible quiebra de sus empresas más importantes. Por el otro, Nueva York, la ciudad más rica de Estados Unidos y emblema del antibushismo, que, según observadores, podría asomarse a una época tan dura como la de 1974, efecto de la crisis petrolera y presente aún en la memoria de todos los que la sufrieron.

Según recordó a Ambito Financiero Julia Vitullo-Martin, del Manhattan Institute, «en 1974 la ciudad comenzaba a percibir el alcance de sus problemas, una situación similar a la que se vive hoy». «Gradualmente los neoyorquinos comenzaron a darse cuenta de que se estaban enfrentando a una dura crisis fiscal y que las solucionesno iban a surgir de la nochea la mañana», explicó para reafirmar el paralelo.

A pesar de las declaraciones de miembros de la administración de Michael Bloomberg, según quienes la historia no se repetirá, las opiniones están divididas entre los que consideran que el liderazgo del actual alcalde es clave para el futuro de la ciudad y los que temen que su promesa de cubrir el rojo de 4.000 millones de dólares en el Presupuesto a través de una suba de impuestos y una disminución del número de agentes policiales termine afectando de forma irreversible la calma que exhibió en los últimos años la Gran Manzana, la cara más visible de Estados Unidos.

  • Inseguridad

    En su última entrevista, el alcalde, que acaba de lograr que se modifique la ley para poder volver a candidatearse, aseguró que mantendrá «las calles a salvo y limpias».

    «Están aún por verse los resultados del achicamiento de la fuerza policial», dijo la consejera municipal de Brooklyn, Leticia James, cuyo distrito ha vivido una racha de violencia. «Sin duda, me preocupa mucho», agrega.

    Con los temores de los 70 en mente, los observadores coinciden en que Nueva York tiene tres necesidades básicas: mantener baja la criminalidad, garantizar los servicios esenciales y asegurar una infraestructura confiable.

    «Es, por cierto, muy pronto-para saber cuán grave puede ser la crisis social que vivirá Nueva York», explicó Jonathan Bowles, director del Center for an Urban Future. «La recesión de la década del 70 terminó siendo muy profunda. La gente abandonó la ciudad porque no tenía trabajo y eso llevó al vaciamiento de los barrios, al crecimiento del crimen y a la falta de inversión».

    Bowles asegura que, a diferencia de 1974, «hoy se ven muchos signos positivos: la seguridad ha mejorado increíblemente, el nivel educativo en las escuelas públicas también se elevó y hubo un incremento en la calidad de vida de los habitantes». «Sin embargo -advierte-, el elevado número de despidos que se espera para los próximos meses permite prever graves problemas en la ciudad».

    Si bien las tasas de criminalidad continúan en su mínimo histórico, existen bolsones que ya comienzan a preocupar, como el caso de Staten Island y del distrito de South Jamaica.

    El de Detroit es, como se dijo, el otro caso emblemático de la crisis. Dividida por disputas raciales, la ciudad se ha convertido en la más peligrosa del país, según aseguró a este diario Jordi Bernadó, del estudio Interboro Partners, con base en Nueva York y dedicado a la investigación y urbanística. «Detroit se ha convertido en una ciudad en la que sólo crecen la criminalidad y la pobreza», aseguró el arquitecto, que explicó que se trata del exacerbamiento de un proceso que comenzó hace, al menos, treinta años.

    Obama viene pidiendo a la administración de George W. Bush un salvamento para el sector automotriz. Por ahora, sin éxito. Así, si hay tiempo y las quiebras no se precipitan antes de su asunción el 20 de enero, las opciones que maneja son, más allá de una posible inyección de fondos del Tesoro, otorgar a las empresas concesiones en materia laboral y hasta el nombramiento de nuevos miembros en los consejos de administración de las automotrices que reciban ayuda.
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