10 de febrero 2003 - 00:00

Nuevo impuesto debilitaría al país en la guerra contra los subsidios

El gobierno está a punto de conseguir, a partir de esta semana, la aprobación del paquete impositivo comprometido en el acuerdo firmado con el FMI. Esos cambios tributarios fueron resistidos por el Congreso en diciembre, cada uno por distintas razones, y ahora un acuerdo político los pone en condición de convertirse en ley. Pero de las tres reformas acordadas con el Fondo: eliminación de planes de competitividad, modificación al Impuesto a los Combustibles y derogación de la exención en el Impuesto a las Ganancias para los reintegros a las exportaciones, la última podría traer consecuencias internacionales para el país y un conflicto en la Organización Mundial de Comercio (OMC), según la visión de legisladores que se opondrán al proyecto.

La idea de gravar los impuestos devueltos a los exportadores, que fueron pagados durante la etapa de producción de lo exportado, tuvo desde el inicio el mero objeto de mejorar la recaudación. Pero, al mismo tiempo, comenzó la discusión sobre la verdadera esencia de la base imponible a la que ahora se quiere aplicar el Impuesto a las Ganancias. Es claro que la oposición y el lobby de los exportadores, de todo tipo y magnitud, consiguió hasta ahora frenar la aprobación del proyecto en el Congreso. En cuatro ocasiones, por lo menos, desde finales del gobierno de Carlos Menem a la actualidad, se intentó gravar estos reembolsos de impuestos y cada gobierno de turno vio fracasar el intento en el Congreso.

• Beneficio

Ahora, un acuerdo entre peronistas y radicales, más la presión del FMI, parece estar a punto de ponerle fin a la disputa. ¿Qué argumenta cada bando en pugna, entonces, para defender su posición? El gobierno insiste en que esos impuestos cobrados durante el proceso productivo y devueltos luego al momento de exportar el bien son un beneficio para el exportador y que, por lo tanto, deben pagar Impuesto a las Ganancias. Más aún cuando se considera que los productos argentinos han recuperado competitividad en el exterior gracias a la devaluación. Por lo tanto, no importaría tanto en estos momentos exportar una significativa cantidad de impuestos incluidos en le producto.

En la vereda de enfrente también hay argumentos sólidos. Cuentan quienes han trabajado junto a él, que Roberto Lavagna, hacia mediados de la década de los ochenta, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue uno de los más fervientes defensores de la posición de considerar los impuestos reembolsados a los exportadores, precisamente como eso: una devolución de impuestos ya pagados que no constituyen una ganancia para el productor-exportador. Esa posición alimenta hoy la defensa que hacen los industriales exportadores sobre la no gravabilidad de los reintegros. La cuestión para ellos es simple: si se gravan con Impuesto a las Ganancias, se los deberá considerar entonces una suerte de subsidio que el Estado otorga a quienes venden al exterior. Y aquí es donde alertan de un posible conflicto con la OMC.

• Posibles denuncias

Problemas similares tienen EE.UU. y la Unión Europea, aunque no hace falta decir que poseen mejores herramientas que la Argentina para defenderse, con los subsidios que aplican a ciertos sectores, donde la vedette siempre es el agro. Pero en el caso argentino, alertan los exportadores aunque el gobierno desmienta, otros países podrían presentarse ante ese tribunal internacional del comercio, a denunciar practicas que están expresamente prohibidas por los estados miembros.

«La Argentina nunca tuvo problemas en ese sentido porque siempre quedó en claro que los reintegros a las exportaciones no son una ganancia, sino la devolución de los impuestos pagados en la etapa productiva. Es claro que no se pueden exportar impuestos. Pero si los gravamos con Ganancias, estaríamos reconociendo que son una suerte de subsidio.Y ahí comenzarán los conflictos»
, explica el radical Raúl Baglini, uno de los opositores a la idea del gobierno. Esta posición no es aceptada por los tributaristas. Según Leonel Massad, el mero hecho de que no se apliquen Ganancias o reintegros a las exportaciones «implicaría un subsidio» y que, con la eliminación del beneficio, la empresa tendría menos ganancias, con lo que en concreto perdería competitividad.

Sea como fuere, el gobierno parece tener confirmado el apoyo político suficiente para aprobar esta medida. En Diputados. el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Snopeck, decidía este fin de semana convocar una reunión de comisión para mañana por la tarde a fin de terminar de emitir los dictámenes de proyectos pedidos por el gobierno. Eduardo Camaño, mientras tanto, terminó de consultar a los bloques para informar al gobierno sobre los acuerdos.

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