8 de marzo 2001 - 00:00

OCA y el Correo a punto de abandonar proyecto de fusión

Las negociaciones para la fusión entre el Correo Argentino y OCA estarían a punto de finalizar con un resultado distinto del imaginado por SOCMA y por The Exxel Group: ambos grupos estarían a punto de «bajarse» del proyecto de unión entre el ex correo oficial y la principal empresa privada del sector.

El desistimiento habría sido motivado por el proyecto de marco regulatorio propuesto por el gobierno al que, según fuentes allegadas a ambos holdings, se le critica que no contemple las áreas de exclusividad y las condiciones establecidas en el pliego de la concesión del correo oficial.

«En esos términos, OCA no tiene interés en fusionarse con el Correo Argentino»
, adelantó uno de los informantes. Sobre todo porque, además, el dictamen preparado en la Secretaría de Defensa de la Competencia y del Consumidor (SDCC) sobre el tema de fondo obligaría a OCA a desinvertir en el negocio postal minorista, lo que haría aun menos atractiva la unión con Macri.

Será éste entonces otro clavo candente que deberá tratar de enfriar el equipo de Ricardo López Murphy, a pocos días de hacerse cargo de la cartera económica.

El último clavo en el ataúd de la (en principio) fallida alianza habría sido la nueva dilación en la resolución de la fusión que implicaron las dudas sobre la continuidad o no del secretario Carlos Winograd, en cuyo despacho debe decidirse el destino de la operación, presentada por las partes en julio del año pasado, y que finalmente parece haberse zanjado a favor del funcionario.

Exclusividades

Sin embargo, y previo a los cambios en el ministerio, fuentes del sector postal aseguraban que la gente de OCA ya había casi decidido desistir de la fusión al conocerse el proyecto de marco regulatorio para la actividad, elaborado en conjunto entre Winograd y el secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar.

Dado que ese reglamento no respetaba las exclusividades y sectores reservados que tenía el Correo Argentino de acuerdo con el pliego de licitación, OCA habría decidido
competir «por afuera» del Correo, sin necesidad de invertir en una fusión con el ex servicio postal oficial.

Así las cosas, las partes habrían decidido tomarse un tiempo hasta que se aclare el panorama en la secretaría.
Pero, en principio, y a la fecha, la operación estaría en vía muerta.

En las próximas semanas, y tanto sea que permanezca Winograd como que sea reemplazado, el funcionario debería expedirse tanto sobre el reglamento como sobre la cuestión de fondo, la fusión.

En este sentido, trascendió que el predictamen de Winograd
habría apuntado a obligar al Exxel a desprenderse de OCA Postal, la unidad de negocios que engloba toda la operatoria minorista. Sólo le permitiría conservar el servicio de clearing bancario y alguna parte de la distribución del correo de empresas.

Participación

El proyecto de marco --oportu-namente adelantado por este diario-permitía a los correos chicos y medianos aspirar a participar en los segmentos más rentables sin requisitos mínimos de personal, cantidad de vehículos, edificios propios, etcétera. Winograd/Aguiar imponían como requisito único que los correos cumplieran con la norma ISO 9000.

Todo esto llevó a que OCA decidiera patear el tablero; hace algunos meses, el CEO del Exxel, Juan Navarro, había amenazado con llevarse todos sus negocios a Brasil en caso de que no se autorizara la fusión OCA-Correo; después, algunos de sus ejecutivos más empinados trataron de relativizar la amenaza y dijeron a este diario que confiaban en la decisión de Winograd.

Pero los remezones propios de los cambios en el área económica seguramente implicarán que sea imposible que dicho organismo se expida en los plazos previstos que vencían el 17 de este mes. La Ley de Defensa de la Competencia, sin embargo, permite prórrogas «sine die» con el sólo trámite de enunciarla.

Para el ex correo oficial, la preocupación es grande: la facturación en el primer bimestre del año se ubicó
diez por ciento por debajo de sus pre visiones, lo que viene a acentuar el ya grave déficit que arrastra la empresa prácticamente desde el inicio de sus operaciones como correo concesionado.

En forma paralela, los directivos del grupo que encabeza
Franco Macri ya estarían preparándose para lo peor: plantearle al gobierno la necesidad de renegociar el contrato de concesión que -aducirán- tal como está ahora hace inviable la operación del ex correo oficial.

Juicios

En caso de que el gobierno no aceptara el planteo, el futuro augura un horizonte de juicios cruzados, en los que el Estado reclamará los u$s 103 millones que adeuda el operador (conformado por SOCMA, el Banco de Galicia y la Corporación Financiera Internacional, además del Programa de Propiedad Participada del personal) en concepto de cánones no pagados del año pasado.

Esa cifra será ampliamente superada por la demanda del Correo, que solicitaría en sede judicial una cifra cercana a los
u$s 400 millones por incumplimientos diversos, entre los que se cuenta la inequidad (nunca resuelta por el sector público) de las condiciones laborales con los privados.

Del otro lado, comenzaron a trascender las críticas que prepara OCA al marco regulatorio, que se harían públicas a través de la Cámara de Correos Privados, a la que está adherida OCA. El reglamento se encuentra a consideración de los interesados a través del mecanismo de
«documento de consulta», que reemplaza a las tumultuosas y pocas veces efectivas audiencias públicas.

OCA plantearía sus dudas sobre la efectividad de utilizar el ISO 9000 para juzgar calidad de servicio y eficiencia; también dicen que al garantizarle al Correo la exclusividad en materia de «comunicaciones fehacientes» (cartas documento, telegramas, etc.), filatelia y emisión de sellos postales, se atentará contra la competencia.

Y, desde ya, se opondrán a que los prestadores pasen de pagar un canon anual de u$s 5.000 a 1% anual sobre las ventas; dirán que eso también atenta contra la competencia y favorecerá la evasión, hoy descontrolada.

Como se ve, un panorama bastante desalentador espera al futuro secretario de Defensa de la Competencia. Sin embargo,
el propio retraso del Estado en resolver este tema podría ser el desencadenante que el actual secretario o un eventual reemplazante se encuentre con un expediente menos para resolver, y no de los más sencillos.

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