Ofrece Brasil prestar u$s 3 mil millones (ayuda a sus empresas)

Economía

Brasil sigue manteniendo una política muy activa en resguardo de sus empresas. Quedó claro ayer con la visita del ministro Furlan: prometió u$s 3.000 millones en créditos para obras de infraestructura en la Argentina pero, claro, si las ejecutan compañías de su país. No es nuevo ya que ese mecanismo también lo aplican países desarrollados. La economía de Brasil lo permite: con el dólar en baja, se facilita a sus empresarios generar utilidades importantes en moneda extranjera y lanzarse a invertir en el exterior. Aquí, con tipo de cambio alto, baja el valor de las empresas y ni siquiera se generan ganancias en la relación comercial. Hoy Furlan se entrevista con Felisa Miceli.

Seguramente convencido de que a esta altura de octubre Luiz Inácio Lula da Silva ya habría sido reelecto, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil Luiz Furlan programó su visita a la Argentina para esta semana. La realidad probó ser diferente, y por eso las reuniones que mantuvo tanto con funcionarios como Julio De Vido como con empresarios no traspasaron la valla de lo meramente protocolar.

Lo más saliente fue el anuncio de que el BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimiento Social) aportará créditos por u$s 3.000 millones para financiar obras de infraestructura en la Argentina, pero a condición de que sean adjudicadas de manera directa a empresas brasileñas. Lo hizo tras reunirse con el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, en su embajada, y acompañado por el vicepresidente de la entidad financiera oficial Armando Mariante Carvalho.

  • Energía

    Se supone, por lo dicho por el ministro, que la mayor parte de esas obras serían energéticas, a pesar de que insistió (como si fuera miembro del gabinete de De Vido) que «la Argentina no está amenazada por una crisis energética, sino que el crecimiento de la economía necesita de nuevas inversiones».

    En tanto, De Vido dijo que el BNDES «va a hacer un aporte de u$s 600 millones para el transporte de los casi 22 millones de metros cúbicos de gas para el trienio próximo».

    El día había empezado para Furlan con un desayuno en una entidad con la que hace dos años tuvo un durísimo enfrentamiento verbal: la Unión Industrial Argentina (UIA). Lo recibieron el titular Héctor Méndez y su predecesor Alberto Alvarez Gaiani (COPAL); hace dos años, y tras una dura reunión en Brasilia, el empresario plástico llamó al ministro «pelador de gallinas», en referencia a su condición de ex presidente de la alimentaria Sadia. La única referencia a ese encontronazo la dio el propio Furlan, quien -tras recordar su larga y buena relación con Alvarez Gaiani- dijo que su visita a la sede de la Avenida de Mayo era «en retribución a la que me hicieron en Brasilia». Lo escuchaban entre otros Federico Nicholson (Ledesma), Luis Betnaza (Techint), Héctor Massuh, Juan Carlos Sacco (gráficos), José Ignacio de Mendiguren (textiles), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Adrián Kaufmann (Arcor), Cristiano Rattazzi (Fiat) y Luis González Esteves.

  • Tema central

    La suavidad de Furlan podría atribuirse al hecho de que el tema central de ayer fue China, cuya posible expansión en la región debería hoy preocupar más a los socios del Mercosur que a los industriales argentinos. Sin dudas, la visita de Furlan a la UIA habría tenido como intención primaria buscar aliados en su desigual pelea contra los textiles, el calzado y hasta los autos que vienen desde la potencia oriental.

    Además de un grupo de funcionarios oficiales y del embajador Mauro Vieira, Furlan fue a la UIA acompañado por una delegación de dirigentes empresariales, entre ellos Alberto Pfeifer (Consejo de Empresarios de América Latina), Elcio Jacometti -de la Asociación Brasileña de las Industrias del Calzado- y Josué Gomes da Silva -de la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección- dos de los «enemigos dilectos» de los negociadores argentinos.

    El comunicado oficial distribuido ayer por la central fabrilafirma que el ministro «elogió el crecimiento de la economía argentina y señaló que, en la actualidad, prácticamente no existen conflictos en la relación comercial entre ambos países». El adverbio « prácticamente», obviamente, no logra ocultar que sí hay conflictos.

    Después de almorzar en el Four Seasons con medio centenar de integrantes del Consejo de Empresarios de América Latina, que preside Rattazzi, se reunió con De Vido y reservó la cena para la AEA (Asociación Empresaria Argentina), que preside Luis Pagani (Arcor). Allí el ministro insistió en «intensificar los vínculos comerciales y productivos de Brasil con la Argentina para fortalecer la posición competitiva de ambas naciones en los mercados mundiales». O sea, lo mismo que les dijo a todos sus auditorios anteriores: unámonos frente a China.

    A su turno, Pagani (que suele decir: «si no podemos competir con Brasil con este tipo de cambio no merecemos llamarnos empresarios») destacó la performance comercial de Brasil, que duplicó sus exportaciones durante la gestión de Furlan, y coincidió sobre la necesidad de que «ambos países desarrollen fuertes grupos empresarios locales con alcance global». O sea: apoyo a un empresariado nacional fuerte.

    Al hombre fuerte de Arcor lo acompañaron entre otros el mismo Acevedo, Luis Bameule (Quickfood), José Cartellone (Grupo Cartellone), Alberto Grimoldi ( Grimoldi), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), Alberto Hojman (BGH), Aldo Roggio (Grupo Roggio) y Eduardo Elsztain (IRSA).
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