Ofrece Brasil prestar u$s 3 mil millones (ayuda a sus empresas)
Brasil sigue manteniendo una política muy activa en resguardo de sus empresas. Quedó claro ayer con la visita del ministro Furlan: prometió u$s 3.000 millones en créditos para obras de infraestructura en la Argentina pero, claro, si las ejecutan compañías de su país. No es nuevo ya que ese mecanismo también lo aplican países desarrollados. La economía de Brasil lo permite: con el dólar en baja, se facilita a sus empresarios generar utilidades importantes en moneda extranjera y lanzarse a invertir en el exterior. Aquí, con tipo de cambio alto, baja el valor de las empresas y ni siquiera se generan ganancias en la relación comercial. Hoy Furlan se entrevista con Felisa Miceli.
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Héctor Méndez, titular de la UIA, y Luiz Furlan, en la sede de la entidad fabril, tratando de olvidar que hace dos años el argentino llamó «pelador de gallinas» al ministro brasileño.
La suavidad de Furlan podría atribuirse al hecho de que el tema central de ayer fue China, cuya posible expansión en la región debería hoy preocupar más a los socios del Mercosur que a los industriales argentinos. Sin dudas, la visita de Furlan a la UIA habría tenido como intención primaria buscar aliados en su desigual pelea contra los textiles, el calzado y hasta los autos que vienen desde la potencia oriental.
Además de un grupo de funcionarios oficiales y del embajador Mauro Vieira, Furlan fue a la UIA acompañado por una delegación de dirigentes empresariales, entre ellos Alberto Pfeifer (Consejo de Empresarios de América Latina), Elcio Jacometti -de la Asociación Brasileña de las Industrias del Calzado- y Josué Gomes da Silva -de la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección- dos de los «enemigos dilectos» de los negociadores argentinos.
El comunicado oficial distribuido ayer por la central fabrilafirma que el ministro «elogió el crecimiento de la economía argentina y señaló que, en la actualidad, prácticamente no existen conflictos en la relación comercial entre ambos países». El adverbio « prácticamente», obviamente, no logra ocultar que sí hay conflictos.
Después de almorzar en el Four Seasons con medio centenar de integrantes del Consejo de Empresarios de América Latina, que preside Rattazzi, se reunió con De Vido y reservó la cena para la AEA (Asociación Empresaria Argentina), que preside Luis Pagani (Arcor). Allí el ministro insistió en «intensificar los vínculos comerciales y productivos de Brasil con la Argentina para fortalecer la posición competitiva de ambas naciones en los mercados mundiales». O sea, lo mismo que les dijo a todos sus auditorios anteriores: unámonos frente a China.
A su turno, Pagani (que suele decir: «si no podemos competir con Brasil con este tipo de cambio no merecemos llamarnos empresarios») destacó la performance comercial de Brasil, que duplicó sus exportaciones durante la gestión de Furlan, y coincidió sobre la necesidad de que «ambos países desarrollen fuertes grupos empresarios locales con alcance global». O sea: apoyo a un empresariado nacional fuerte.
Al hombre fuerte de Arcor lo acompañaron entre otros el mismo Acevedo, Luis Bameule (Quickfood), José Cartellone (Grupo Cartellone), Alberto Grimoldi ( Grimoldi), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), Alberto Hojman (BGH), Aldo Roggio (Grupo Roggio) y Eduardo Elsztain (IRSA).




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