La sanidad del ganado argentino fue reconocida ayer internacionalmente. Gran parte del país volvió a recuperar el estatus de libre de aftosa con vacunación que se había perdido luego del último foco declarado en Tartagal, Salta, en setiembre de 2003. Este reconocimiento es una buena noticia, porque permitirá liberar el camino para la reapertura de los mercados de la carne de Estados Unidos y de Canadá. También beneficiará a los ganaderos, porque se incrementará el valor de la hacienda -un bien escaso, luego del boom agrícola- aunque algunos productores ya salieron ayer a advertir que una suba de la carne por mayores exportaciones terminará presionando el mercado interno. No sólo temen que aumente la carne en el mostrador, sino que el gobierno intente aumentarles las retenciones a la exportación con el fin de aplastar los precios de este producto tan caro al paladar de los argentinos.
La Argentina volvió a ser reconocida ayer como país libre de aftosa con vacunación, estatus sanitario que había perdido luego del foco de fiebre aftosa confirmado en Tartagal, Salta, hace un año.
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Esta situación, muy esperada por la cadena de la carne, abre un panorama promisorio para la ganadería argentina que podría beneficiarse con mejores ventas externas y, en consecuencia, mayores valores para los productores. La Comisión Científica para las Enfermedades Animales de la Oficina Internacional de Epizootias ( organismo discutido, pero que todos los países consideran a la hora de certificar sanidad) declaró técnicamente libre de aftosa a la zona situada «al norte del paralelo 42», hoy ya libre de aftosa sin vacunación. La medida comenzará a regir inmediatamente ya que la Argentina recupera un estatus gozado anteriormente. Este punto es clave porque ayer mismo existían versiones encontradas sobre la necesidad de que en mayo (cuando la OIE realiza su megarreunión anual, la misma en la que algunos años atrás se declaró al país libre de aftosa sin vacunación) el organismo sanitario internacional ratifique a la comisión científica. «Esta comisión científica define la situación, y las decisiones de la Sesión General del Comité Internacional de la OIE nunca se oponen a las opiniones técnicas», decía ayer Jorge Amaya, presidente del Servicio Nacional de Calidad Agroalimentaria ( SENASA) en una entrevista con Ambito Financiero.
Lo cierto es que la buena noticia abre un escenario de buenas posibilidades para la carne argentina en un mundo que se basa hoy en la confirmación de cualidades sanitarias. «Hoy por hoy, la Argentina está en buenas condiciones sanitarias y no sólo frente a la fiebre aftosa. También por el trabajo de mucha gente que acompaña la tarea de los técnicos del SENASA», decía Amaya, luego de calificar a este reconocimiento y recuperación de estatus como «una buena carta de presentación para la carne argentina».
El logro sanitario podría ser considerado un símbolo para las pretensiones de los frigoríficos argentinos que apuestan a la recuperación de los mercados de la carne de Estados Unidos y Canadá, que pagan muy bien la carne de calidad y demanda también recortes y menudencias que permiten a las industrias armar un circuito de venta de toda la res vacuna. «Podemos decir, por ahora, que con este reconocimiento puede haber avances en las negociaciones con los mercados norteamericanos. Un avance que se suma a la aceptación de la carne del norte argentino en la Unión Europea y que permitirá seguir abriendo mercados», afirmaba Amaya durante el diálogo con este diario.
• Vaivenes
A Estados Unidos y Canadá podría sumarse México como país demandante en un mercado internacional de la carne muy volátil en cuanto al comercio, debido fundamentalmente a los vaivenes sanitarios que afectan a muchos países. De hecho, durante 2004 la Argentina pudo acceder a muchos mercados, más de los que tenía abiertos antes del foco de aftosa en Tartagal (aunque muchos de ellos pagan relativamente poco en comparación con los mercados europeos o americanos de mejor consumo) debido a que Estados Unidos, por caso, salió del mercado como consecuencia del reconocimiento oficial de un caso de «vaca loca». Algo similar le ocurrió a Canadá que, aparentemente, originó el animal afectado. Esta situación borró del mercado 1 millón de toneladas de carne que normalmente los estadounidenses volcaban al mundo y generó nichos de demanda que pudieron ser capturados por la Argentina. No obstante, el país cerró el año con ventas que no llegaron a las 700.000 toneladas.
Durante 2005 se podría incrementar la demanda externa. Algunos funcionarios con exceso de optimismo hablan de colocar carne en China, según la aparente promesa realizada por ese país durante la visita a la Argentina el año pasado. Ya nadie habla de Japón, país que sigue exigiendo «riesgo cero» en aftosa (esto sería sin vacunación), aunque unos pocos años atrás el objetivo máximo era el mercado nipón.
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