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«Los participantes del mercado estudiaremos nuestras opciones más cuidadosamente tras el caso de Elliott», dijo Robert Koenigsberger, que administra deuda de mercados emergentes por $ 100 millones para Gramercy Advisors LLC en Connecticut, empresa que encabezó una disputa contra Ecuador para obtener mejores condiciones de pago tras un impago en 1999.
La semana pasada Standard & Poor's le bajó la calificación a la Argentina a seis niveles por debajo del grado de inversión, argumentando que el país se estaba acercando a un «punto de ruptura», y los analistas dicen ahora que el precio de sus bonos sitúa las posibilidades de un impago en una en dos. «Consideramos que un impago o una reestructuración obligada de deuda es un resultado posible» en la Argentina, dijo David Malpass, economista de Bear Stearns en un informe.
En agosto de 1999, Ecuador se convirtió en el primer país en incumplir el pago de sus bonos Brady, deuda parcialmente respaldada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y el gobierno completó el canje por bonos nuevos un año después. Los inversionistas se vieron obligados a aceptar una reducción de 40% en el capital.
Aunque ese arreglo pudo haber sido una «experiencia indolora» para el gobierno de Ecuador, «Elliott sirve de recordatorio de que los inversionistas pueden litigar», dijo Vincent Truglia, coautor de un informe de Moody's Investors Service sobre el caso Elliott. El caso «hizo mucho por recordarle a la gente que los contratos valen», dijo Abigail McKenna, administrador de cartera de Morgan Stanley Dean Witter Investment Management, que maneja valores de mercados emergentes por u$s 4.000 millones, y director de una asociación de acreedores. Elliott Associates pagó u$s 11 millones por deuda del banco peruano respaldada por el gobierno en el mercado secundario en 1996, según documentos de los tribunales.
Demanda
La empresa se rehusó a participar más adelante ese año en el canje de dichos valores por bonos Brady, que se usan para reducir la deuda de naciones latinoamericanas y otras regiones, disminuyendo el valor nominal de los préstamos y convirtiéndolos en bonos.
En su lugar, Elliott demandó a Perú en los tribunales estadounidenses para obtener su pago completo. Y en junio de 2000, un tribunal estadounidense de Nueva York le dio a la empresa autoridad para apoderarse de activos comerciales peruanos -incluso pagos a otros acreedores y activos de un banco nacional-para cobrarse su deuda.
En setiembre, Perú no pudo pagar intereses por u$s 80 millones a sus acreedores porque los tribunales le dieron a Elliott el derecho de congelar los pagos de deuda de los agentes gubernamentales, incluso aquellos realizados mediante Euroclear, una cámara de compensación de valores operados internacionalmente, y Chase Manhattan Bank.
Sin posibilidades de efectuar los pagos de intereses y a días de incumplir sus bonos, Perú llegó a un acuerdo con Elliott y aceptó pagar los u$s 58 millones.
Matthew Fisher, quien escribió el informe del FMI sobre la reestructuración de bonos, dijo que empresas pequeñas como Elliott, que no participó en el canje de bonos, afectan a los fondos de inversión y aseguradoras que necesitan una resolución rápida de impagos. Y el abogado de Perú, Mark Cymrot, de Baker & Hostetler LLP, advirtió sobre una «peligrosa desavenencia» entre los países y acreedores exhibida por este caso, porque no hay reglas para resolver disputas de pagos. Con el éxito de Elliott, más inversionistas buscarán una forma de defenderse la próxima vez, prevén el FMI y otros. «Cualquier país que realice un canje tiene que cuidar la forma en que lo estructura debido a Elliott», dijo Eric Lindenbaum, analista de deuda de mercados emergentes de Merrill Lynch & Co.




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