6 de febrero 2004 - 00:00

Otro intento del Gobierno para vender tres bancos

El gobierno intentará por segunda vez vender los bancos Suquía, Bisel y Bersa, tras el fracaso del año pasado. Las tres entidades están en manos del Banco de la Nación Argentina (BNA), presidido por Felisa Miceli, cuyo directorio definió las condiciones que tendrán las licitaciones para avanzar con estas operaciones.

El primero en ser licitado será el Suquía, con fuerte inserción en la provincia de Córdoba y también en Santa Fe. Las autoridades del Nación confiaron en que durante enero avanzarán con el proceso de evaluación «que no debería durar más de 45 días». Una vez que se concrete este pase de manos se avanzará con los otros dos.

• Sobre único

La licitación consistirá en un único sobre, en el cual los interesados deberán presentar las ofertas técnicas y económicas. Se tendrán en cuenta -según aclararon en el Nación- tres variables: aportes de capital de los interesados, compromiso de mantener el personal de las instituciones lo máximo posible (mínimo seis meses, en total los tres bancos tienen 6.000 empleados) y el plan de negocios.

Los aportes que se requieran a SEDESA (Seguro de Depósitos SA) deberán ser negociados una vez que el banco sea adjudicado y no formará parte de la oferta.

Se espera que los tres interesados en la primera licitación por el Suquía reiteren su presencia. Se trata del grupo Roggio (antiguo dueño del banco hasta mediados de los '90), Banex y Euclides Bugliotti
, titular del grupo Dinosaurio y ex dueño de la cadena de supermercados cordobesa Libertad. Además, también se mencionó el interés de un grupo de capitales chileno por ingresar al negocio.

Según determinó el BNA, «será condición necesaria que los aportes de capital realizados por los oferentes tengan su origen por fuera del sistema financiero». Esto no significa que los bancos que actualmente están operando queden afuera de la licitación. Pero la exigencia es que el dinero que aporten no provenga de la liquidez de los depósitos, sino que se debe tratar de fondos frescos.

Claro que uno de los objetivos del ministro de Economía, Roberto Lavagna, es que ingresen nuevos «jugadores» al sistema financiero.


• Flexibilización

Por eso, el Banco Central flexibilizó a principios de año las exigencias para que nuevos accionistas puedan incorporarse al manejo de bancos. Por ejemplo, se redujo la necesidad de contar con experiencia pasada en el sector, tanto en el caso de los accionistas como de los directores de la institución.

Justamente,
la falta de aportes genuinos fue el motivo que hizo fracasar la venta del Banco Suquía, la que más cerca estuvo de concretarse a fines del año pasado. El Ministerio de Economía le objetó a Banex -el principal oferente- que los fondos de la compra provenían de su liquidez y no de dinero aportado por sus accionistas. Desde la institución contraatacaron, indicando que esa exigencia no figuraba en el pliego. Finalmente, la licitación fue declarada desierta. En cambio, por Bisel y Bersa directamente no hubo ofertas.

Los tres bancos en cuestión pasaron a manos del Nación en junio de 2002, luego de que el francés Crédit Agricole -controlante de las entidades- decidiera abandonar su operación bancaria en el país.

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