6 de julio 2001 - 00:00

Pacto con gobernadores se festejó en secreto

El gobierno entra en el fin de semana con clima enrarecido pero con la creencia de que hay alguna luz al final del túnel. El escudero principal del ministro de Economía lo ejemplificó anoche en estos términos: «Cuando haya pasado este torbellino con las provincias nos vamos a enterar de que tenemos un país mejor y que dio un paso adelante fundamental. Recortar $ 1.600 millones es haber bajado el gasto en las provincias en medio punto del producto sobre base semestral y un punto sobre base anual.Antes hubiera sido inconcebible».

Ese pacto permite que las provincias con problemas puedan pagar hoy sueldos y aguinaldos y es la base para relanzar otro round del acuerdo con la oposición que se prometió para el 9 de julio. La meta es borrar del panorama esa imagen de un país donde la Nación está peleada con los gobernadores de la oposición que además son mayoría también en el Senado.

¿Magia del gobierno? Más bien la fuerza de la necesidad al borde del abismo que ha terminado de convencer a todos los actores de que sin baja del gasto no hay dinero para pagar nada. El mismo escudero cavallista lo explica así: «Los indicadores de hoy (por ayer) son clarísimos: lo que se llama el mercado le dice al país que quiere señales ortodoxas y eso quiere decir reforma del Estado y bajar el déficit, pero hacerlo y no prometerlo».

¿Cambios de nombres? Domingo Cavallo está al tanto de todo, habló tres veces ayer desde Roma, se toma tiempo para entrevistarse con Giovanni Agnelli en Turín y recién viene el sábado. Siguió la negociación con los gobernadores, que han terminado de entender que tienen que cerrar con la Nación porque si no se quedan sin financiamiento. Avaló además lo que cerró Chrystian Colombo con Carlos Ruckauf en el pacto de Berutti. ¿Qué es el pacto de Berutti? Acá se cuenta.

Fue en el departamento de Patricia Bullrich en la calle Berutti, en el corazón de Palermo, donde charlaron hasta los primeros minutos de la madrugada de ayer la dueña de casa, Colombo y el gobernador de Buenos Aires para sellar el acuerdo con los gobernadores en los términos como quiere hacerlo Fernando de la Rúa el lunes, 9 de julio, en Tucumán.

La sigilosa cita la urdió la ministra de Trabajo quizá para atornillar su inestable silla en el gabinete con el argumento de que había que hablar fuera de las cámaras y con tranquilidad sobre un nuevo ensayo de acuerdo de gobernabilidad. Ruckauf se disculpó ante el menú de vittel tonné y lomo con crema. «Estoy a régimen», dijo a lo Giavarini y pidió apenas agua mineral. El jefe de Gabinete que en materia nutricional está sabiamente más allá del bien y del mal, honró la cocina de los Bullrich y sólo interrumpió la charla y cena para atender por teléfono un debate que le plantearon para la TV con Roque Fernández.

• Chamuscado

Inevitable el repaso de la jornada, el minué de los pedidos de renuncia. Ruckauf intentó convencer a los dueños de casa de que no repetiría la amenaza de reclamársela a De la Rúa ofreciéndola él. «De ésta no he salido del todo bien. Me sirvió para ser noticia pero estoy algo chamuscado», creyeron escuchar de boca del gobernador.

Mientras miraban un televisor sin sonido esperando que llamasen al jefe de Gabinete, éste desgranó por una vez más el largo monólogo que lo tiene distraído desde que asumió el cargo sobre la necesidad de superar juntos la crisis, de encontrar temas de Estado que superen la pelea partidaria.

Toda cumbre tiene su paso de comedia, y lo proporcionó la conexión telefónica para que el jefe Gabinete debatiese en el programa «A dos voces» con
R. Fernández. Colombo acusó al ex ministro de desestabilizar mercados olvidando que gastó de más. Ruckauf, entusiasmado con la idea de esmerilar al ministro de Menem, empezó a instruir en voz baja a Colombo: «(Cantale los números, decile lo que gastaba Menem para la tercera reelección)», le susurró Ruckauf a Colombo, a punto de perder la línea mientras hablaba. Con un ademán de callate, lo sacó de al lado. Le agradeció el gobernador cuando vio que también estaba alentando el debate de Colombo con su socio Eduardo Duhalde, sentado cerca de R. Fernández en el mismo programa.

Cuando retomaron la cena y
Ruckauf se tentaba apenas con los petit fours, Colombo le explicó al gobernador que el esfuerzo hecho por la Nación para lograr el financiamiento por $ 330 millones para las 11 provincias que dependen del fondo fiduciario, más Buenos Aires, llegó porque todos entendieron que estaban ante una emergencia terminal. Y que ante los próximos meses esta metodología que llevó a las altísimas marcas del riesgo-país de esta semana no se puede repetir.

• Recorte

«Me lo vas a decir a mí, que me he comprometido a recortar $ 500 millones en el semestre que viene y todavía no sé por dónde voy a empezar», se lamió el gobernador.

Colombo y Bullrich le presentaron un bosquejo de lo que necesita el gobierno nacional para no repetir el tormento de esta semana ante los mercados: atacar el gasto en las provincias y acompañar desde la Nación. La zona gris es siempre el sistema previsional, que la gestión Cavallo ha logrado convertir en el tercer socio para el reparto de los impuestos que antes iban a Nación y provincia. Pagar ese gasto del Presupuesto Nacional (llega a la mitad del total anual) es el argumento para que todo nuevo tributo sea apartado por el ministro de la coparticipación con los gobernadores.

Bullrich
tiene in péctore al nuevo encargado de ese recorte, el ex penitenciario Douglas Lyall.

Ruckauf acordó una colaboración de su gente, es decir de
Horacio Rodríguez Larreta (h), hoy a cargo del Instituto de Previsión Social de Buenos Aires después de un raid reformador por el PAMI con este gobierno y con la ANSeS en la era Menem. Sus asesores del grupo Sofía, «think tank» de los Rodríguez Larreta, se acercarán el rescoldo en la nueva cúpula de la ANSeS que controlarán Cavallo y Armando Caro Figueroa. El objetivo es producir allí una reforma efectiva e inmediata, contante y sonante, por caso prohibir el pago de todo juicio sospechado de fraudulento y el corte del pago de asignaciones familiares a empresas y trabajadores sospechosos de ser fantasmas e inventados para estafar el Estado. Ese recorte puede producir cerca de $ 400 millones de ahorro inmediato.

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