Pago con cheque: exceptúan sólo la compra de inmuebles
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Pero lo que produjo es que en estos días fue un espectacular «parate» del mercado, y que no se hiciera ni una sola transacción. La razón: en las actuales condiciones, los vendedores prefieren no vender al no tener certeza de que podrán cobrar el cheque -cancelatorio o no-y entonces quedarse sin el bien; los compradores también se retraen porque los vendedores no les dan ni la escritura ni la llave hasta que no cobrar el cheque y, entonces, tienen miedo de que el vendedor se quede con la plata y el bien.
«Los escribanos y algunos funcionarios públicos que podrían definirse en la reglamentación -jueces, por caso, en depósitos judiciales-están en las mismas o incluso en mejores condiciones de certificar que una operación es registrada (y, por lo tanto, 'blanca') que los bancos privados», explicaba una fuente de Justicia argumentando en favor de la intervención de los notarios como reemplazantes del pago con cheque.
La posibilidad de que las escrituras reemplacen a otros medios de pago destrabará también las compraventas encadenadas, simultáneas, «calzadas» o cruzadas. Es obvio que la necesidad de pagar con cheque, y de aceptar ese medio de pago si se vende, impedía comprar y vender en el mismo acto, una práctica absolutamente habitual en operaciones con inmuebles usados.
Escrituras
Uno de los argumentos esgrimidos por Economía para limitar el poder de certificación de los notarios sólo a las compraventas es el costo de las escrituras. «Se decía que el uso de cheques cancelatorios, que cuestan entre 0,15% y 0,25% sobre el monto de la opera-ción, era una especie de impuesto encubierto que encarecía las transacciones. Lo mismo vale para las escrituras: si permitimos que se certifiquen pagos de cualquier especie por acta notarial, eso también tendrá un costo que incluso podría ser superior al de un cheque cancelatorio o certificado», justificaba una fuente del Palacio de Hacienda.
El criterio parece ser dejar afuera de este beneficio a las terminales o a las agencias de venta de automóviles: la compra de un vehículo deberá ser efectuada con cheque si su precio supera los u$s 10.000, porque no se les reconocerá autoridad para certificar que la operación es «en blanco».
«Pero las agencias que venden autos cero kilómetro, lo mismo que los escribanos, podrían dar fe de las compras e informar a la AFIP sobre ellas, como están obligados a hacer los notarios. Acá lo importante es que el Estado sepa quién compró qué y cuánto pagó», dice el hombre de Justicia.
En la actualidad, los notarios informan a la AFIP, de manera trimestral, las ventas por encima de los u$s 80.000 y la totalidad de las hipotecas que constituyen; las entidades que los reúnen ofrecieron extender los informes a toda operación superior a los u$s 10.000 y recortar el plazo de ellos.
En tanto, se siguen levantando las voces contra el sistema por el temor de que se constituya un nuevo elemento que impida la reactivación: ayer la Cámara de la Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias emitió un comunicado en el que califica al cheque cancelatorio como «una traba inexplicable para las transacciones de viviendas y que atenta contra la reactivación económica». La entidad, de martilleros y administradores, agrega que el sistema «no sólo no solucionará el problema de la evasión, sino que generará un escollo difícil de sor-tear en un mercado castigado por la recesión».




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