Países emergentes sufren primera caída de inversión extranjera directa desde los '80
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Los mercados emergentes están sufriendo fuertes caídas en sus mercados de acciones, monedas y bonos. Los inversores están saliendo de los fondos accionarios y de bonos, mientras que la inversión extranjera directa en proyectos se está reduciendo por que las economías se frenan.
Las salidas de fondos y acciones en mercados emergentes se están acercando a 100.000 millones de dólares, aseguró recientemente Bank of America Merrill Lynch. Pero el alcance de los datos de IIF es mayor, porque toma en cuenta la inversión extranjera directa y la posición de crédito de los bancos además de los movimientos de cartera.
El saldo neto de las entradas y salidas de capital arroja números rojos por 541.000 millones de dólares, sin precedentes desde 1988. El IIF espera que la salida de capitales prosiga en 2016, con una fuga de inversión por más de 300.000 millones "aunque los riesgos se sitúan claramente a la baja", apuntaba por teleconferencia el economista jefe del IIF, Charles Collyns.
"El superciclo de los emergentes ha quedado atrás", sentenció Hung Tran, director ejecutivo del IIF. "El crecimiento en estos países se ha deteriorado significativamente en los últimos cinco años y hay razones estructurales para pensar que el cambio de tendencia no será rápido". En ese escenario, los países con mayores déficits por cuenta corriente, con marcos de política económica "cuestionables", un elevado endeudamiento en moneda extranjera de sus empresas y acuciados por "incertidumbres políticas" son los que tienen mayor riesgo de sufrir una crisis cambiaria o incluso de deuda. Brasil y Turquía se sitúan a la cabeza del ranking.
Pese al negro escenario que dibujan esas previsiones, el organismo que agrupa a los mayores bancos privados del mundo se niega a hablar de riesgo de recesión global, pese a que la conjunción de factores que describe -desplome del precio de las materias primas, depreciación de las divisas y turbulencias financieras- han propiciado en el pasado una fuerte desaceleración del PIB global. El IIF prevé un crecimiento para las 30 mayores economías emergentes del 3,5% este año, el más bajo desde la crisis financiera.



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