Países de G-7 debaten medidas

Economía

Washington (AFP) - Los principales financistas del planeta se reúnen este fin de semana en esta ciudad, para examinar una serie de medidas radicales, incluso heterodoxas, destinadas a impedir que la actual desaceleración económica desemboque en la crisis más grave en medio siglo.

Las asambleas semestrales del FMI y del Banco Mundial, el sábado y el domingo, serán precedidas el viernes por la tradicional reunión de los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los Siete (G-7).

El encuentro, de carácter reservado, será seguido por una cena oficial a la cual se sumarán los representantes de los bancos privados.

Los debates versarán «sobre las causas y las consecuencias de las recientes perturbaciones de los mercados financieros y de la forma como los dirigentes públicos y privados respondieron a este desafío», informó el Tesoro de Estados Unidos.

Según el FMI, la crisis actual podría costarle hasta u$s 945.000 millones al sistema financiero internacional, de los cuales u$s 565.000 millones corresponderían a los créditos hipotecarios de riesgo (subprime).

A diferencia de otras crisis durante los últimos años, los países desarrollados -en particular Estados Unidos- están en el centro de las preocupaciones, mientras las economías emergentes siguen resistiendo bien.

El G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) discutirá «el eventual contagio a la economía real de las turbulencias de los mercados financieros y la resistencia de la economía de la zona del euro a estas turbulencias», dijo una fuente del Ministerio de Economía de Francia.

«Parece haber un consensointernacional sobre la necesidad de que los bancos se muestren transparentes en relación con su exposición a la crisis inmobiliaria estadounidense y sobre su situación financiera», añadió.

Mientras tanto, la ministra de Economía de Francia, Christine Lagarde, llamó a presentar propuestas « concretas» sobre la crisis y sobre el cambio, cuando el euro está cerca de sus niveles récord ante el dólar.

El FMI deberá traducir en hechos las inquietudes, rebajando en cerca de medio punto su previsión para el crecimiento mundial a 3,7% en 2008. «No se trata de una desaceleración dramática, pero es una desaceleración importante», subrayó el director gerente Dominique Strauss-Kahn, quien admitió «una inquietud particular sobre los países de Europa central».

La crisis ofrece tanto al FMI, como al Banco Mundial, una oportunidad para probar su legitimidad en un momento en que son cuestionados.

Para contrarrestar la disparada de los precios de los productos agrícolas, que amenaza a los países pobres, el Banco Mundial propuso un esfuerzo internacional masivo y concertado en el dominio alimentario.

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