El interventor del PAMI, Juan González Gaviola, aseguró ayer que la obra social de los jubilados está «llena de irregularidades» y que se dio intervención a la Oficina Anticorrupción para que analice su situación. El flamante interventor afirmó también que habrá que descartar cualquier posibilidad de «provincialización o desguace».
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González Gaviola consideró que «hoy el PAMI es una fábrica de contratos» y señaló la urgencia por «eliminar las intermediaciones innecesarias y priorizar la atención primaria». Dijo también que la nueva etapa que se inicia será diferente de las anteriores por tres motivos: la gente no está dispuesta a «mirar al costado»; el presidente Kirchner «no tiene compromisos con nadie»; y una «comisión de seguimiento» controlará las prestaciones.
Con relación a la provincialización, Gaviola dijo que ese término lleva a confusiones y explicó que «hay que redefinir roles, funciones y niveles de responsabilidades» y apuntó que «es necesario descentralizar o federalizar el gasto a niveles, funciones y niveles de las Unidades de Gestión Local». Para Gaviola, «la esencia del PAMI es que sea una empresa testigo del mercado de la salud, que todos sabemos que es complicado».
Para el interventor, «el modelo de normalización profundizó los problemas. El directorio estaba muy cuestionado, y estaría comprometido hasta judicialmente». Para Gaviola, «la totalidad de los directores estaba en incompatibilidad porque cobraba también jubilaciones o pensiones».
El funcionario dijo luego que «no es intención del gobierno despedir empleados» del PAMI, porque «medidas de ese tipo llevaron a que hoy el Estado nacional tenga que pagar 3.000 millones de pesos en materia de indemnizaciones».
•Plazo
González Gaviola agregó que no quiere «generar expectativas de un cambio inmediato porque hay contratos prorrogados» y que «lo que nos pidió el presidente Néstor Kirchner es un plazo de 180 días para hablar de un PAMI diferente».
Gaviola dijo también que «los datos de la entidad según su facturación muestran que se trata de la quinta empresa del país, y no hay padrones de hemofílicos, ni de veteranos de guerra, ni de defunciones. La SIGEN y el defensor del Pueblo de la Nación hace tiempo que vienen denunciando». Sobre la gestión de Horacio Pacheco al frente del PAMI, que lideró el manejo de la obra social desde diciembre de 2002 hasta la llegada de Kirchner al poder, dijo que se trató de «un gran fracaso».
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