Difícil intentar la focalización de algo tan minúsculo, como nuestro mercado bursátil, en función de lo que el mundo debe soportar por estas horas. Habiendo quedado al margen de los negocios en la víspera, esa dudosa ventaja de estar observando el panorama desde el puente, acaso la única ventaja que otorgó: fue la de evitar otro arranque en baja... Si bien el viernes, tomando nota de un encogerse de volumen el jueves, la plaza local consiguió un repunte, el mismo no pasó la calidad del simple «rebote técnico».
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El que sobreviene después de varias bajas fuertes y cuando los sobrevendidos, de aire, tienen que ponerse en «compradores», para cubrir las posiciones y cerrar el circuito.
El balance de la semana resultó otra dosis fatal, para una tendencia del año que es una demolición de valores en cartera. A pesar del recupero del viernes, la plaza perdió 11 por ciento en cuatro ruedas. El listado líder, con amplia mayoría de quienes derrapan debajo del simple nominal de $ 1, es el decorado negro de un trasfondo que es trágico y que acumula casi 50 por ciento de pérdida, en las carteras Merval clásica. Ante el desastre del mundo, es evidente que todos estos sucesos inferiores y que pasan en nuestro recinto quedan sólo como anécdota...
Un nuevo arranque semanal, nada cambió, todo adquiere aún mayor inquietud ante la semana de las elecciones y el «paquete» que habrá que abrir con el voto (y la rabia...).
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