16 de junio 2014 - 00:54

Para analistas internacionales consecuencias de no pagar "serían costosas y de largo alcance"

"No era lo que esperábamos", fue la lacónica respuesta de un alto funcionario de la Casa Rosada, tras conocerse el rechazo de la Corte Suprema de EEUU a considerar el caso argentino en la disputa que mantiene el país con los fondos buitres. En un discurso en cadena nacional la presidente Cristina de Kirchner afirmó que "Argentina no va a defaultear su deuda reestructurada y tiene voluntad de negociación, lo que no tiene es voluntad de ser sometida a extorsión".

La mandataria señaló que "Argentina va a cumplir con sus obligaciones" y que el Gobierno nacional va a llevar adelante "todas las estrategias necesarias para que todos los que han confiado en la Argentina (al aceptar el canje de deuda) reciban su dinero". Desde este punto de vista, fuentes oficiales confirmaron a ámbito.com que el ministro de Economía, Axel Kicillof brindará este martes los detalles sobre cómo se harán estos pagos.

Desde el otro extremo del continente un importante inversión desde su oficina de Wall Street lanzó: "Era lo que esperábamos", no sin cierta satisfacción. La decisión del alto tribunal norteamericano fue la peor posible para la Argentina (podría haber aceptado el pedido o consultado a otros estamentos del gobierno estadounidense) y contradijo las favorables expectativas que se habían generado en las últimas semanas.

La resolución termina "convalidando las aspiraciones de grupos financieros internacionales interesados en comprar activos baratos en la Argentina, particularmente los energéticos de Vaca Muerta", explican expertos internacionales en un lógico off the record. Es que los activos de Vaca Muerta son muy atractivos: la Agencia de Energía de los Estados Unidos considera que las reservas no convencionales de gas y petróleo de la Argentina son la segunda y cuarta más altas del mundo, en ese orden.

En su discurso, Cristina confirmó que el país afrontará el pago a los bonistas que ingresaron al proceso de reestructuración de deuda, pero dejó en claro que "ningún presidente debe someter a su pueblo a semejante extorsión", al referir la decisión de la Corte Suprema de EEUU de no tomar el caso y con ello favorecer de los fondos buitre.

Explicó cuál es el reclamo del fondo NML H Elliot. Según la mandataria adquirió bonos en 2008 fue por u$s 48,7 millones y a 2014 "ganó el 1.608% en dólares de retorno". Asimismo, precisó que los fondos buitres le reclamaron ante la justicia al país u$s 428 millones, pero el juez Thomas Griesa ordena pagarles u$s 1.500 millones todo junto y sin plazo, en cash a NML (que representa el 1% de los acreedores totales). El resto de los acreedores que no entraron al canje (el 7%) puede reclamar 15.000 millones de dólares. Y la situación podría tornarse peor, se especula en medios financieros, si otros bonistas decidieran hacer nuevos reclamos.

Riesgos

El economista Robert Kahn publicó en el blog del premio Nobel Paul Krugman, que si el país decidiera incumplir todas sus deudas, en lugar de pagar a los holdouts, las consecuencias del congelamiento en las relaciones con la comunidad financiera internacional _que el país trató de normalizar con acuerdos como el alcanzado con el Club de París - serían "costosas y de largo alcance". Pero si la Argentina pudiera dejar atrás su último compromiso de no ofrecer una oferta mejor a los holdouts de la que hizo a quienes cambiaron los bonos, podría haber fuertes posibilidades de negociación.

Luego advirtió que si los prestamistas ven a esta decisión judicial como un mayor riesgo en los préstamos soberanos, esto podría traer contagio y el péndulo volcarse demasiado a favor de los prestamistas en futuras negociaciones. Y esto en parte está motivando un debate en el Fondo Monetario Internacional y en todos lados sobre "reglas del juego que necesitan ser cambiadas".

Justamente este lunes se llevó a cabo a partir de las 18 horas la reunión entre los gobernadores de las 10 provincias petroleras presidido por el ministro de Planificación, Julio de Vido. Inicialmente era la presidenta Cristina Fernández de Kichner junto con el ministro de Economía, Axel Kicilloff quienes iba a recibir la contra propuesta de Ley de Hidrocarburos de manos de los mandatarios provinciales, sin embargo, a esa hora de la tarde Kicillof estaba con Cristina en Olivos. Justamente el titular del Palacio de Hacienda y parte de su equipo estuvieron asistiendo a la jefa de Estado durante toda la jornada.

La iniciativa del gobierno nacional con una nueva Ley de Hidrocarburos apunta a mejorar los incentivos para atraer inversiones para la explotación y desarrollo con el objetivo de lograr el autoabastecimiento energético para el país. Pero ahora la decisión del alto tribunal norteamericano complica aún más la posibilidad de que YPF o, lo que es peor la Argentina, pueda ser destino de inversiones externas.

La decisión del Alto Tribunal implica que el fallo del juez Thomas Griesa de pagarles a un grupo de tenedores de títulos, liderados por Paul Singer. Asimismo, y para asegurarse que los fondos buitres puedan cobrar, el magistrado ordenó a los bancos norteamericanos, que son agentes de pago de los títulos de deuda de la Argentina, a derivar parte de esos fondos a cumplir con la demanda en el momento en que esos fallos queden firmes.

En EEUU, estiman en consecuencia, que en pocos días el juez Griesa podría indicar a las entidades financieras que esa orden sea cumplida. Un elemento a tener en cuenta es que el próximo 30 de junio se operará un vencimiento de bonos por unos u$s 900 millones.

"Si la situación de Argentina era ya incierta en lo que respecta a las obligaciones externas para el año 2015, ahora lo es aún mucho más", explican a nivel internacional, al tiempo que especulan que el país se verá forzado a otra devaluación. "Esa es la apuesta de algunos inversores", comentan en Wall Street, "comprar lo más barato posible y eso que hoy los precios ya son convenientes".

Debe tenerse en cuenta que, con reservas totales en poder del Banco Central por 28.600 millones de dólares en la actualidad, los pagos compromisos para el año próximo (antes del acuerdo con el Club de París) sumaban unos 13.000 millones de dólares, de donde no es difícil comprender la ajustada la situación externa del país. Y desde ya, y como sostuvo la primera mandataria, no es posible destinar la mitad de las reservas a pagar a los acreedores que no ingresaron al canje.

Es más, analistas internacionales, explicaban a sus clientes que Argentina estaba regularizando sus compromisos internacionales para justamente poder tomar deuda a tasas razonables para hacer frente a los vencimientos del 2015.

La administración de Cristina de Kirchner mostró una actitud conciliadora con hechos concretos como el acuerdo por los juicios en el CIADI, el arreglo con la petrolera Repsol, las modificaciones en las estadísticas acordadas con el Fondo Monetario Internacional y el acuerdo con el Club de París.

En el exterior estas acciones se interpretan como que "la Argentina está sedienta de divisas" y se estima que "seguramente los prestamistas tratarán de sacar ventaja". "Parece que la historia se repite y que siempre hay interesados en que se rematen las joyas de la abuela", se lamentaban en los pasillos del Palacio de Hacienda.

Si los pronósticos respecto a la situación económica para este año no eran alentadores -se habla de una caída del PBI del orden del 1% al 2,5%- ahora el panorama se complica mucho más. Será muy difícil para el Estado Nacional y para las provincias salir a colocar deuda como asimismo que el Gobierno pueda evitar, sin costos, la presión sobre el dólar.

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