Para economistas, no todo es shock o gradualismo y ensayan tercera vía
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El economista también describió el contexto internacional, que "si bien no es tan promisorio como lo era hace unos años, tampoco es malo". "Hoy existe un súper dólar, el mundo crece menos y bajaron la soja y el petróleo. También Brasil se encuentra en una coyuntura compleja y esto nos afecta dado que es nuestro principal socio comercial". Ante este panorama, Kiguel ensayó cuál debería ser la respuesta de nuestro país: "Algo de devaluación de la moneda, como están haciendo Uruguay, Chile, Brasil, México". "Esto quiere decir que si antes Argentina tenía un atraso cambiario de x%, hoy tiene un atraso cambiario más grande, no por la inflación Argentina, sino porque el mundo cambió", sentenció.
A su turno, el economista del Frente Renovador, Marco Lavagna, comenzó su exposición enfatizando que desde 2011 "el PBI per cápita de la Argentina viene cayendo", al igual que la productividad, en este caso a "a un ritmo del 1% anual".
Explicó que una de las causas de esta situación es el cepo cambiario, que según su mirada, "debe ser eliminado en el corto plazo, tal vez en los primeros seis meses de gestión" del próximo gobierno.
El director de Ecolatina recordó que "en los últimos 87 años de la historia económica, Argentina sólo tuvo 37 años de un mercado único y libre de cambios (MULC), y justamente en esos años fue donde el país tuvo mayor crecimiento". Por lo cual consideró que "hace falta volver" a este mercado, aunque destacó que la clave será "cómo se llega a lograrlo".
A su vez, planteó que es necesario "poner a la inflación en el centro de la discusión, ya que no se puede bajar de un día para el otro". Pronosticó que "en dos o tres años con crecimiento se podrá lograr un nivel razonable, del 5 ó 6% anual".
Por otro lado, Lavagna subrayó que en el corto plazo, "Argentina tiene reducir el déficit fiscal a través del financiamiento", pero también debe "disminuir los impuestos, entre ellos Ganancias, ampliando la base impositiva". Pero advirtió que existe "un riesgo de caer en un ajuste con fuerte impacto social, o volver a caer en un camino de endeudamiento". Parafraseando a su líder, Sergio Massa, dijo que hay que tomar el camino justo, "el del medio", consolidando "el mercado interno con un shock de inversiones fuertes".
El massista reconoció, de todas formas que, pese a ciertos desequilibrios, no existe una bomba de tiempo en la economía, y que, en consecuencia, el Gobierno "va a poder mostrar en los meses que le quedan, que hay cierta tranquilidad y la gente irá a votar con plata en el bolsillo".
En tercer lugar, el expresidente del Banco Ciudad y actual diputado nacional del PRO, Federico Sturzenegger, enumeró "tres grandes dimensiones para afrontar en los próximos años: la económica, la institucional y la psicológica". En la primera, según su punto de vista, "hoy la Argentina "no tiene problemas en cuenta corriente", como consecuencia paradójicamente "del aislamiento de Argentina con mundo que propició el kirchnerismo".
Además, destacó la "disminución impresionante de los niveles de deuda pública" que ha logrado el actual gobierno.
En ese sentido, se mostró optimista de cara al año próximo al considerar que "seguramente con la entrada de capitales, el país tendrá acceso al crédito".
El legislador nacional pidió, en tanto, "sustituir el impuesto inflacionario", para lo cual dijo que hay que contar "con un programa fiscal expansivo, bajando los impuestos y financiándose con deuda".
Según el analista económico del macrismo, el próximo presidente deberá "llevar a cabo una gestión más eficiente del gasto público, que hoy es del 40% del PBI, y que no se ve plasmado en los servicios a la sociedad". Ante este panorama, Sturzenegger, consideró que el desafío "clave" de la próxima administración será "buscar fuentes de financiamiento para superar el déficit fiscal" de las cuentas públicas.
Por otra parte, "en lo institucional, hay que aplicar una política de shock: particularmente para que la justicia vuelva a ser independiente, al igual que toda la prensa, y que el Congreso recupere su rol para consensuar las leyes", recomendó, y remarcó que "cuando hay mayorías se gobierna mal".
Por último, "en el plano psicológico, hay que recuperar la alegría, el respeto, dejar de tener prejuicios, si no no podremos discutir las cosas importantes, hay que celebrar el disenso. Esta es la agenda más difícil", concluyó.




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