La Argentina debería crecer este año 2,6 por ciento, pero sigue siendo «un comodín de resultados impredecibles». La conclusión pertenece al capítulo argentino del informe anual del Banco Mundial presentado ayer y donde se asegura que la economía latinoamericana en general crecería 1,7 por ciento mientras que en el nivel mundial el incremento llegaría a 2,3 por ciento este año.
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Con respecto a la situación de la Argentina, el informe sobre el «Desarrollo Mundial» opina que «ahora hay evidencias de que la economía de este país debería haber salido de sus mínimos, y que los bancos se han recuperado lo suficiente como para que el sistema de pagos esté funcionando nuevamente». Sin embargo, el Banco Mundial advierte que «no se sabe cuán perdurable será esta fase», ya que «si tras las elecciones presidenciales asume un gobierno fuerte que cierre rápido un nuevo acuerdo con el FMI y con los acreedores externos de la Argentina, entonces debería haber un espacio sustancial para el crecimiento».
Para América latina, el trabajo de la entidad financiera internacional, señala que ésta fue la única región donde la situación empeoró en vez de mejorar en 2002, debido principalmente al colapso de la Argentina, cuya economía se contrajo 11 por ciento, y sin contar que el PBI regional creció 0,8 por ciento.
• Retraso
El informe subraya el peso de la guerra en Irak sobre el crecimiento económico mundial, en especial por el alza de los precios del petróleo y las dudas de los inversores frente a las incertidumbres sobre la duración del conflicto. El trabajo indicó que «con los precios del petróleo en alza y los inversores esperando que las cosas se clarifiquen, la recuperación de la economía mundial parece haberse retrasado, cuando aumentaron los riesgos de deterioro, especialmente para los países en Medio Oriente o su entorno».
El informe basa sus proyecciones en una «resolución rápida de las tensiones actuales sobre Irak», y parte de un precio promedio del barril de petróleo de 32 dólares en el primer trimestre de 2003 y de 29, 23 y 22 dólares en los tres trimestres siguientes. Un crecimiento mundial de 2,3 por ciento en 2003 sería «muy anémico por segundo año consecutivo», reconoce el texto.
En 2002, el factor negativo más fuerte para América latina fue el virtual cierre de los mercados de capitales, con un alza sin precedentes en las tasas de riesgo-país, que se tradujo en una baja de 31.000 millones de dólares de créditos privados. A pesar de la cesación de pagos argentina, la región pagó a sus acreedores privados 17.700 millones de dólares, más de lo que recibió en nuevos créditos entre 2001 y 2002.
Las inversiones extranjeras directas sumaron 69.000 millones en 2001, pero cayeron a 42.000 millones en 2002, y el Banco Mundial estimó que bajarán aun más, a 38.000 millones en 2003. La escasez de financiamiento forzó un giro drástico de la cuenta corriente, cuyo déficit se redujo de 54.000 a 16.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, las devaluaciones y la compresión de importaciones se tradujeron en un superávit comercial de 25.000 millones de dólares, contra un equilibrio en 2001.
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