13 de octubre 2005 - 00:00

Para gobierno, reservas importan más que precios

Eduardo Curia
Eduardo Curia
Nadie entiende desde hace una semana la actitud oficial de seguir haciendo subir al dólar con una inflación que apunta a 11% este año y otro tanto en 2006. Es cierto que la primera semana de octubre culminó con «inflación cero», pero el mes igualmente, por arrastre que deja setiembre y subas proyectadas en determinados rubros, culminará con 0,6% de alza de los precios minoristas en el mejor escenario.

En el Ministerio de Economía y en el BCRA se recibieron llamadas desde el exterior que solicitaban explicación a la postura de seguir incrementando el tipo de cambio. Las dudas, que no encontraron respuesta cierta, provenían de analistas de bancos de inversión y funcionarios de países vecinos. A partir de allí comenzaron a efectuarse varias especulaciones sobre este accionar del gobierno.

La primera sospecha pasaba por el momento en el que el Banco Central comenzó a hacer subir al tipo de cambio
. Fue el miércoles 5, el mismo día en que se conoció el incremento de 1,2% de los precios minoristas en setiembre. Esto dio pie a la impresión de que está ganando terreno la tesis que sustenta el abogado Eduardo Curia, en referencia a la necesidad de indexar el tipo de cambio. El dólar a 3 pesos, con la inflación de más de 10% acumulada en los últimos doce meses, ya no sería competitivo bajo el esquema Curia. Y habría que subirlo más para mantener las ventajas que genera.

Otra posibilidad, más razonable, apuntaba a que el Banco Central prevé que a fin de año habrá una fuerte liquidación de exportadores.

Entonces se anticipa ahora con compras de divisas, para evitar que la intervención en el mercado cambiario sea mayor en las últimas semanas del año. De esta manera le agrega volatilidad al tipo de cambio, con un condimento adicional: sería una respuesta a economistas que señalaron recientemente que imperaba un tipo de cambio fijo en el país.

• Estrategia

Hay dos elementos adicionales no menos importantes en juego. El primero es que Néstor Kirchner apunta siempre a acumular reservas internacionales. Y si el costo es una inflación de 10%, el beneficio de adoptar esa estrategia es mayor, según el pensamiento oficial. Por último, está la ganancia que tiene el BCRA con la suba del dólar. Tiene mayormente activos en moneda extranjera y pasivos en pesos. Y esas utilidades son las que podrían girarse a Economía a fin de año y aliviar de esa manera las necesidades de financiamiento.

Recuérdese que el gobierno necesita u$s 2.000 millones para cerrar las cuentas del año, monto que podría reducirse en u$s 600-700 millones de acuerdo con los fondos con que ya cuenta el Tesoro en caja.
Más allá de este despegue circunstancial del dólar, la impresión predominante en la plaza financiera ayer era que el dólar ya estaba cerca de su techo. A fin de 2004 cerró a $ 2,97 y aún hay dudas de que el último día de este año se ubique por encima de los 3 pesos.

Dependerá de los próximos datos de alzas de precios que se vayan conociendo.

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