Para jubilados u$s 150 M, para FMI u$s 1.450 M, para bonistas nada
Roberto Lavagna está negociando con el FMI reducir las obligaciones por pagar hasta fin de año (son u$s 2.450 millones), mientras sigue con la propuesta por el default. Conseguiría refinanciar u$s 1.000 millones, con lo cual terminaría pagando u$s 1.450 millones en lo que resta de 2004. Los fondos no saldrían de las reservas, sino de los dólares acumulados en una cuenta en el Banco Nación con dinero del superávit fiscal. Desde Washington, funcionarios del FMI confirmaron que aceptan postergar las revisiones, pero que no devolverán los fondos que la Argentina pague hasta fin de año. No se trata de un monto menor ese pago al FMI: ayer, de hecho, el gobierno anunció una suba de jubilaciones para la que destinará $ 450 millones (u$s 150 M). Más cobran relevancia esos giros al FMI cuando al mismo tiempo los bonistas no recibirán ni un dólar de pago en efectivo. Lavagna apuesta a que los cambios políticos en el continente permitan ablandar la postura del Fondo cuando se siente a cerrar un nuevo acuerdo el año que viene. Una victoria de Hugo Chávez el domingo en el referendo venezolano, de Tabaré Vázquez en Uruguay, y el avance de Andrés Manuel López Obrador en México (todos de tendencia izquierdista) le podrían dar al gobierno mayor poder de negociación. Una victoria del demócrata John Kerry en los Estados Unidos también beneficiaría la estrategia oficial.
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El objetivo de la estrategia oficial es no utilizar las reservas (que ascienden a u$s 18.000 millones) para cancelar vencimientos, sino utilizar los dólares que el Tesoro viene acumulando en las cuentas del Banco Nación en los últimos meses, a través de la compra de divisas en el mercado adquiridas con fondos del superávit fiscal. Actualmente, esa cifra asciende a los u$s 1.300 millones y la perspectiva es que siga creciendo.
• Está confirmado que el FMI no dará más desembolsos hasta que no se aprueben las metas. En cambio, los restantes organismos multilaterales sí seguirán desembolsando, aunque con ciertas restricciones (ver aparte).
También altas fuentes de Economía reconocían que esta estrategia muestra por primera vez cierta voluntad de hacer un pago en efectivo a los acreedores. En realidad, los u$s 1.450 millones que se aplicarían a pagarle al FMI podrían tranquilamente utilizarse para un pago a los bonistas.
«Si yo fuera acreedor, estaría preocupado por que este dinero se utilice para cumplir con el Fondo. Presionaría para que vuelva a arreglar rápido con el organismo y estos fondos queden para mejorar la oferta para la deuda», explicaron en Economía.
De esta forma, la estrategia oficial es plantear un conflicto entre el FMI y los acreedores, que hasta ahora trabajaron de manera conjunta para presionar a la Argentina.



