10 de agosto 2004 - 00:00

Para jubilados u$s 150 M, para FMI u$s 1.450 M, para bonistas nada

Roberto Lavagna está negociando con el FMI reducir las obligaciones por pagar hasta fin de año (son u$s 2.450 millones), mientras sigue con la propuesta por el default. Conseguiría refinanciar u$s 1.000 millones, con lo cual terminaría pagando u$s 1.450 millones en lo que resta de 2004. Los fondos no saldrían de las reservas, sino de los dólares acumulados en una cuenta en el Banco Nación con dinero del superávit fiscal. Desde Washington, funcionarios del FMI confirmaron que aceptan postergar las revisiones, pero que no devolverán los fondos que la Argentina pague hasta fin de año. No se trata de un monto menor ese pago al FMI: ayer, de hecho, el gobierno anunció una suba de jubilaciones para la que destinará $ 450 millones (u$s 150 M). Más cobran relevancia esos giros al FMI cuando al mismo tiempo los bonistas no recibirán ni un dólar de pago en efectivo. Lavagna apuesta a que los cambios políticos en el continente permitan ablandar la postura del Fondo cuando se siente a cerrar un nuevo acuerdo el año que viene. Una victoria de Hugo Chávez el domingo en el referendo venezolano, de Tabaré Vázquez en Uruguay, y el avance de Andrés Manuel López Obrador en México (todos de tendencia izquierdista) le podrían dar al gobierno mayor poder de negociación. Una victoria del demócrata John Kerry en los Estados Unidos también beneficiaría la estrategia oficial.

Para jubilados u$s 150 M, para FMI u$s 1.450 M, para bonistas nada
Roberto Lavagna procurará reducir todo lo posible las obligaciones con el FMI hasta fin de año. Según los cálculos que manejaban ayer en el Ministerio de Economía, sería posible refinanciar parte de los vencimientos y pagar sólo u$s 1.450 millones en lo que resta de 2004, mientras se negocia la salida del default.

De esta forma, quedarían unos u$s 1.000 millones que originalmente se pensaban pagar este año y serían postergados hasta 2005. Esta es la postura que el propio Lavagna y el representante argentino ante el FMI, Héctor Torres, comenzaron a negociar con el staff del organismo en Washington.

El objetivo de la estrategia oficial es no utilizar las reservas (que ascienden a u$s 18.000 millones) para cancelar vencimientos, sino utilizar los dólares que el Tesoro viene acumulando en las cuentas del Banco Nación en los últimos meses
, a través de la compra de divisas en el mercado adquiridas con fondos del superávit fiscal. Actualmente, esa cifra asciende a los u$s 1.300 millones y la perspectiva es que siga creciendo.

El principal interlocutor por estos días es el encargado del caso argentino, John Thornton, que en los próximos días desembarcará en Buenos Aires, ya que John Dosdworth volverá momentáneamente a Washington. Ninguno de los dos funcionarios se pudo tomar vacaciones para continuar las negociaciones. En cambio, el encargado del Hemisferio Occidental del organismo, Anoop Singh, viajó a la India.

Una alta fuente del Palacio de Hacienda que está participando de las negociaciones explicó algunos puntos de cómo sigue el proceso:

 • En ningún momento se planteó en Economía no pagarle más al Fondo. En todo caso, la decisión final será de Lavagna y del presidente Néstor Kirchner.

• No hace falta firmar un nuevo documento ni darle una forma legal a la postergación de las revisiones hasta fin de año. Alcanza con un entendimiento entre las partes. Si la Argentina paga los vencimientos, no habría mayores consecuencias.

Está confirmado que el FMI no dará más desembolsos hasta que no se aprueben las metas. En cambio, los restantes organismos multilaterales sí seguirán desembolsando, aunque con ciertas restricciones (ver aparte).

También altas fuentes de Economía reconocían que esta estrategia muestra por primera vez cierta voluntad de hacer un pago en efectivo a los acreedores. En realidad, los u$s 1.450 millones que se aplicarían a pagarle al FMI podrían tranquilamente utilizarse para un pago a los bonistas.

«Si yo fuera acreedor, estaría preocupado por que este dinero se utilice para cumplir con el Fondo. Presionaría para que vuelva a arreglar rápido con el organismo y estos fondos queden para mejorar la oferta para la deuda»
, explicaron en Economía.

De esta forma, la estrategia oficial es plantear un conflicto entre el FMI y los acreedores, que hasta ahora trabajaron de manera conjunta para presionar a la Argentina.

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