El remedio es fácil. Algo debe mejorar para que las acciones vuelvan a subir. El problema es que no solamente esto no ocurre, sino que además lo que estaba mal, sigue empeorando. Tal vez el mejor ejemplo en este sentido es el pedido del ejecutivo para incrementar la capacidad de endeudamiento del país por un monto que no han especificado, y que sin dudas se vincula con los esfuerzos armamentistas del país. Mientras tanto la advertencia que ya en febrero el gobierno podría quedarse sin fondos hace correr frío por la espalda de los inversores más avezados. Según dicen, algo podría cambiar en un mes, el próximo 27 de enero cuando la misión de la ONU eleve su primer reporte sobre las inspecciones en Irak, justo 24 horas antes que el presidente Bush de su discurso anual sobre la situación del país. Frente a esto, el anuncio que Wal-Mart enfrentaría el peor período navideño de los últimos 30 años ("curiosamente" la firma había dicho que el lunes posterior al Día de Acción de Gracias -cuando comienza el período- fue el de mejores ventas en su historia), las nuevas subas en el precio del petróleo, del oro y de los bonos del Tesoro, así como la caída del dólar frente a las principales monedas, son apenas síntomas pasajeros que apenas reflejan un cuadro mucho más grande. La decisión del reciente ganador de la lotería de West Virginia, quien prefirió cobrar en efectivo u$s 111 millones, resignando los u$s 315 millones que le correspondían de aceptar el plan de pagos parciales, es lo que mejor ejemplifica la mentalidad del inversor en estos días: "Cash is King". Dicho de otro modo, hay muy poca predisposición de parte de los inversores para tomar riesgo empresario. Así se entiende por qué el monto operado ayer es el más bajo desde agosto de 2000.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario