La primera rueda de la semana fue una de ésas en las que tan pronto pasaban los precios al lado perdedor como entraban al ganador, sólo para derrumbarse minutos más tarde y repetir el ciclo, sin llegar a definir nunca algo parecido a una tendencia (pasada la una de la tarde, el S&P 500 y el NASDAQ, que perdió 0,63%, no volvieron a recuperarse). Al final ganaron "las malas" y el Dow se estacionó en 12.302,06 puntos, retrocediendo 0,19% con el volumen más bajo en lo que va del año (el NYSE no alcanzó a operar 1.200 millones de papeles).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De acuerdo con los números anteriores podría pensarse que lo peor le toco al ramo tecnológico, pero la verdad es que este honor fue una vez más de los financieros, que se desplomaron 2,4%. Aquí el dedo acusador apuntó a la pérdida -se esperaba una ligera ganancia-que tuvo durante el último trimestre el cuarto banco más grande del país, el Wachovia Bank, y al anuncio de que necesita u$s 7.000 millones para seguir trabajando (en los próximos días les toca al JP Morgan, Wells Fargo, Merrill y el Citi, pero cuidado con las generalizaciones, que cada caso es un mundo). Si al Dow le fue mejor que a los demás fieles bursátiles fue en parte -una gran parte-gracias a la nueva suba de los commodities, en particular el petróleo (en u$s 111,76 estableció un nuevo máximo histórico), que fue una de las patas que apuntalaron al sector energético (la debilidad del dólar, demostrando que las declaraciones del G-7 se las lleva el viento, los ataques guerrilleros en Nigeria y los problemas del oleoducto Capline en EE.UU. contribuyeron a esto).
La otra pata tuvo que ver con el anuncio de que el último campo petrolero descubierto por la brasileña Petrobras podría ser el tercero más grande del planeta, con todas las implicancias de largo plazo que esto apareja (alguien dijo: "Chávez y sus amigos retroceden 3 casilleros, Lula y Bush avanzan 2"). Si no mencionamos el incremento de las ventas minoristas, ha sido porque éste tuvo que ver más con la suba de los precios, en particular energía y alimentos, que con un verdadero aumento del consumo. A no confiarse.
Dejá tu comentario