Con la mejor intención, apenas si podemos decir que la de ayer resultó ser una rueda modesta (especialmente por el lado de los precios, ya que se alcanzaron a negociar unos 1.400 millones de papeles en el NYSE y 1.700 en el NASDAQ, lo que es ligeramente superior al promedio de las últimas semanas). Si decimos que a diferencia de las últimas sesiones ayer el petróleo retrocedió (quedó en u$s 56,63 por barril), lo mismo que el costo del dinero (la tasa de los treasuries a 10 años trepó a 3,896% anual) y el dólar (descendió a 108,33 yens y u$s 1,2272 por euro), seguramente alguien podría pensar que el mercado accionario debería también de haber bajado, si es que los inversores se comportan con cierta coherencia/consistencia. Y la verdad es que casi fue así, ya que de no ser por el clásico "rush final" de quienes operan en descubierto, el Dow no hubiera sido capaz de cerrar en 10.553,49 puntos, mostrando una mejora de 0,03 por ciento. Hay quien especula con que este comportamiento obedeció a la decisión de los inversores de no tomar ninguna decisión demasiado drástica, hasta que no se dieran a conocer hoy los números sobre la situación laboral de mayo. Es posible y lo sabremos en apenas horas, pero de todas formas conviene no perder de vista que los datos sobre el costo laboral acaban de mostrar que están creciendo por encima de lo esperado por los analistas. Un párrafo especial merece el nuevo presidente de la SEC. El cambio apunta a ser algo más que una cuestión burocrática y tal vez no para mejor.
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