«Puedes correr pero no puedes esconderte.» La frase, escuchada hasta el hartazgo en innumerables filmes de terror estadounidense («You can run but you can't hide») ha sido hecha realidad por Movistar: la empresa de celulares del grupo Telefónica lanzó un servicio por el que, simplemente enviando un mensajito de texto, puede saberse en qué lugar está cualquier otro celular de la misma marca, con tecnología GSM.
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Las implicancias de este producto son infinitas pero casi todas obvias: la nena que dice quedarse a dormir en la casa de una amiga, el esposo que asegura estar en una reunión de negocios, el empleado que asegura estar en el banco haciendo un trámite, el taxista que le dice al operador de radio no estar cerca de donde el pasajero pide un auto, y otros cientos de posibilidades de desenmascarar mentiras más o menos inocentes.
A partir de lo que ofrece la empresa de celulares, el padre podrá (¿querrá?) saber que en realidad la nena está en la casa de su novio o en algún sitio «peor»; la esposa podrá comprobar que su cónyuge no está en la reunión que dice estar sino -quizás- en un lugar indeterminado de alguno de los accesos a la Capital; el jefe podrá comprobar que, efectivamente, ese empleado que tarda tanto en hacer los bancos en realidad se va a la casa a almorzar o se ve con la novia en un bar; el despachador del radiotaxi sabrá que efectivamente el móvil 143 está a una cuadra del domicilio desde donde el pasajero pidió un auto, pero que no quiere hacer el viaje porque le resulta más conveniente hacer «viajes de calle». Maravillas de la tecnología, que hacen realidad lo soñado desde hace décadas por los escritores de ciencia ficción.
Sin embargo, aún no se llega a los niveles de control imaginados por el británico George Orwell en su novela «1984». Para ubicar el móvil deseado, bastará con enviarle un SMS, pero cada cliente podrá optar si quiere ser localizado o no y también podrá elegir qué personas están autorizadas para conocer su ubicación.
Mecánica
Desde ya, en los casos arriba descriptos el padre, el jefe, la esposa y el radiotaxi seguramente no tolerarán que se les niegue el acceso a tal información.
Los «buscadores» tendrán que mandar el mensajito con el número del celular a localizar al 36633. El usuario buscado lo recibirá, y dará el OK (o no) para que el sistema le responda al buscador. Si la respuesta es positiva, el buscador recibirá a su vez otro SMS con la posición exacta del móvil buscado.
El sistema no dice si está dentro de un edificio o en un vehículo, si está a la intemperie o bajo techo: apenas las coordenadas geográficas, dato más que suficiente para los propósitos arriba enunciados y otros fácilmente imaginables. Lo que sí está claro es que, si el «buscado» se niega a dar el OK al sistema, el «buscador» tendrá causa justificada para pensar que alguien no le está diciendo toda la verdad...
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