La desocupación subió a 21,5% y la pobreza a 52,8% de la población según datos oficiales que se difundieron ayer. En total, suman 5,7 millones las personas que cuentan con problemas de empleo. Además, 25,7% de los ocupados tiene ingresos menores a 200 pesos por mes. Se destruyeron, solamente en los últimos doce meses, 750.000 puestos de trabajo. Nunca el país tuvo indicadores de tanto deterioro social. Ni en la hiperinflación. Todo es resultado de medidas populistas y de torpezas en la gestión económica. Al subir indemnizaciones, prohibir los despidos y aumentar impuestos, se logró lo de esperar: que haya menos trabajo. También es efecto de la asfixia que impone a la economía el sindicalismo, que bloqueó cualquier intento de una reforma laboral, sometiendo así a los presidentes, desde el segundo Menem. Es un tema que ya ni se discute, pese al impacto de las cifras en plena campaña.
En el último año el mercado de trabajo argentino registró la peor precarización de su historia: el desempleo trepó a 21,5%, el subempleo a 18,6% y, además, 25,7% de los ocupados ganan menos de $ 200 por mes, lo cual también da cuenta de la gravísima situación que atraviesan inclusive aquellas personas que sí tienen trabajo. Con estas cifras, la Argentina se convirtió ayer en el país con mayor nivel de desocupación de toda América latina.
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¿Qué significan esos datos? Que hacia mayo pasado había en el país 3.038.000 desempleados y 2.628.000 de subempleados (gente que involuntariamente trabaja menos de 35 horas semanales pero desea trabajar más). En total, son 5.666.000 de argentinos considerados oficialmente con problemas de empleo, 1,2 millón más que en mayo del año pasado. Se trata de un nivel sin precedentes, que equivale a 40% de la oferta laboral estimada en mayo en 14,3 millones de habitantes. Es decir, 40 de cada 100 trabajadores considerados activos, o bien no consiguen empleo o bien están subempleados.
Los datos podrían incluso ser muchísimo más graves: es que en el último año buena parte de los argentinos que fueron expulsados del mercado de trabajo se las rebuscó para continuar subsistiendo a través de diversos mecanismos como el club del trueque, o la venta ambulante, con lo cual formalmente esta gente no se considera desempleada. Entonces por ejemplo, si se agregara a la tropa de desempleados los cartoneros y aquellos que sólo viven del trueque, se estaría en presencia de un nivel de desocupación de 24%. Así, si se realiza un análisis de la calidad del empleo, resulta que 43,7% de los ocupados del país (no ya de la población activa) tiene algún problema laboral. Se trata de 4,9 millones de argentinos, que si se suman a los más de 3 millones de desocupados, resulta que en una definición más amplia, la población con problemas de empleo asciende a 7,9 millones de argentinos.
Los datos fueron difundidos públicamente ayer por el titular del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Juan Carlos del Bello, que no ocultó prácticamente ningún detalle de la dramática situación que atraviesa el país. En el último año se destruyeron en la Argentina 750.000 puestos de trabajo, que si además se suman unas 5.000 personas que se agregaron al mercado de trabajo, resulta que ninguna de ellas consiguió empleo, y hacia mayo pasado había 755.000 desocupados más que en mayo de 2001.
La cifra podría haber sido peor si no fuera porque, como consecuencia del efecto desaliento, la población económicamente activa (PEA) prácticamente no creció en el último año, cuando lo habitual es que aumente como consecuencia del crecimiento vegetativo que año a año tiene la población. Este comportamiento se produce debido al salto que registró la desocupación, que pasó de 16,4% en mayo de 2001 y 18,3% en octubre de ese año a 21,5% en la actualidad. Y explica por qué la tasa de actividad del país, que mide el porcentaje de la población total que trabaja o busca empleo, cayó a 41,8%, el nivel más bajo desde mayo de 1996. También la tasa de empleo, que mide la proporción de la población total que se encuentra ocupada, se deterioró significativamente: bajó tres puntos porcentuales, a 32,8% en el último año y se ubicó en el nivel más bajo al menos desde 1980. Es decir, al menos en los últimos 22 años, nunca se registró un nivel tan bajo de ocupados en relación con el total poblacional. Quizás pueda considerarse esta última medida como el fiel reflejo del deterioro en los niveles de producción, que está dejando en estado ocioso a buena parte del potencial productivo del país, que es la mano de obra. También la tasa de subempleo se ubicó en niveles inéditos que marcan un nuevo ré-cord: subió de 14,9% en mayo del año pasado a 16,3% en octubre y 18,6% en mayo de 2002. Nunca desde que en 1982 el INDEC comenzó a incluirlo dentro de su medición se había registrado un nivel de subocupación tan alto. En tér-minos absolutos, hay actual-mente 2.628.000 subempleados.
Desde el Ministerio de Economía intentaron ayer minimizar este dato al diferenciar entre subempleados demandantes y no demandantes de empleo, asegurando que los que tienen problemas laborales serían estos últimos. Sin embargo, en cualquiera de los dos casos, se trata de gente que «involuntariamente» trabaja menos de 35 horas semanales y a la vez desea ganar más para lograr incrementar sus niveles de ingresos, que en la mayoría de los casos está muy por debajo de los que perciben los ocupados plenos.
• Dramatismo
Hay otros aspectos dramáticos de los datos que se conocieron ayer y que muestran el deterioro laboral que padece la Argentina: entre los jefes de hogares el desempleo se ubicó en 39,8%, contra 36,4% en mayo del año pasado; en el sector de la construcción la tasa de desocupación ascendió a 51,2%, en el comercio a 20,4%; en la industria manufacturera a 20,3% mientras que en servicios doméstico el índice fue de 28,7%.
De la misma manera, el 27.2% de los ocupados no hacen aportes jubilatorios y el 17.4% viven de changas o trabajos temporarios (ver nota aparte).
La encuesta del INDEC se realiza entre 27.000 hogares del país, dos veces al año, en mayo y octubre. Según aseguró ayer el titular del INDEC en pocos meses se comenzaría a realizar una medición mensual del desempleo. Asimismo, fuentes de este organismo aseguraron a este diario, que los datos de desempleo a hoy son incluso peor que lo que se captó en mayo pasado.
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