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El mandatario Donald Trump y el secretario de Comercio Wilbur Ross.
Los sindicatos y los demócratas liberales han asumido la postura inusual de aplaudir la posición de Trump, mientras que los republicanos y diversos grupos empresariales advierten de terribles consecuencias económicas y políticas si el mandatario sigue adelante con los aranceles.
Las políticas comerciales a menudo traspasan las líneas regionales más que las ideológicas cuando los políticos reflejan los intereses de las industrias y los trabajadores locales. Sin embargo, rara vez una controversia genera una escisión tan grande entre un presidente y su partido, y entonces el gobernante se queda casi exclusivamente con el apoyo de sus rivales ideológicos.
"Que bien, por fin", dijo el senador demócrata progresista Sherrod Brown al aplaudir la medida de Trump. El senador demócrata Bob Casey, que ha exigido la renuncia de Trump, estuvo de acuerdo.
"Exhorto al gobierno a que prosiga y adopte medidas enérgicas para garantizar que nuestros trabajadores puedan competir en una cancha pareja", afirmó Casey en un tuit.
Este momento de alianza inusual era previsible dese hace mucho tiempo.




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