Que en la propuesta argentina de reestructuración de la deuda hay iniquidades no hay duda. De hecho, siempre hubo algunas en todos los casos de default. Pero en la oferta argentina surgen algunos condimentos adicionales que el equipo económico analiza para ver si existe algún margen para poder subsanarlos.
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Uno de ellos es el caso del ahorrista que compró Letras del Tesoro que en 2001 promocionaba la Secretaría de Finanzas, entonces a cargo de Daniel Marx, como herramienta de ahorro. Inclusive, para tal fin se lanzó un sitio en Internet, «ahorr.ar», en el que se alentaba la inversión en esos instrumentos. Puntualmente, la iniquidad se produce porque los anuncios efectuados no discriminan el plazo original al que se había comprado un título que hoy está en default. Tendrán el mismo título quienes invirtieron en una Letra del Tesoro a 6 meses, que quienes compraron un bono Global con vencimiento en 2031. Así, el ahorrista local que colocó dinero a 180 o 365 días, pasará a tener un título como mínimo a 30 años con quita incluida.
El otro caso en cuestión se produce con el denominado bono patriótico lanzado por Domingo Cavallo seis meses antes de la cesación de pagos. En esa oportunidad, el entonces ministro salió a «invitar» a empresas privatizadas y bancos para conseguir casi u$s 1.000 millones.
• Garantía
El objetivo era refinanciar deudas en las provincias. Como garantía de pago, les asignó a los «patriotas» que invirtieron la posibilidad de utilizarlos como medio de pago de impuestos. Lo cierto es que eso se suspendió y ahora los títulos figuran entre los «bonos elegibles», es decir, los que se reestructurarán con la quita ya anunciada.
Las grandes empresas aportaron cerca de u$s 400 millones, entre las que se encontraban Repsol YPF, Telefónica, Telecom y los laboratorios. Los bancos aportaron más de u$s 500 millones.
El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, prometió estudiar alternativas para resolver estas situaciones en contactos que mantuvo con tenedores de estos papeles. Fuentes del Palacio de Hacienda aseguraron a este diario que estos temas se resolverán en la última semana, previo a la presentación formal de la propuesta. En principio, la resolución favorable de estos casos aparenta ser complicada por la obligación legal -en teoría-de no privilegiar a determinados acreedores privados. Puede, igualmente, eludirse si así se quisiera esa mencionada obligación, con la oferta de un bono adicional a los tres ya presentados, algo que también tiene una mínima probabilidad de ocurrencia.
La presentación ya de la propuesta argentina ante la Securities and Exchange Commission de los EE.UU. (organismo de control que da la luz verde a la oferta en ese país) no implica que no pueda haber cambios. La SEC permite modificaciones con la sola condición de que se les dé a los inversores por lo menos diez días hábiles para analizarlos antes de culminar la oferta.
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