Nuevo capítulo de PIMCO y el país: quieren seducir al fondo que creyó en el BoPoMo

Economía

El ministro de Economía, Martín Guzmán, sabe que sin los fondos de inversión no será posible recomponer la confianza en el mercado de capital. Mucho menos en la moneda local. Por eso puso la mira en una de las casas que más apostó por el país y que más desilusionada quedó.

Martín Guzmán sabe, o finalmente reconoció, que sin los fondos de inversión más importantes del mundo (o al menos con algunos de ellos), no será posible recomponer la confianza en el mercado de capitales local. Mucho menos el de moneda nacional; algo que resulta imprescindible para que esta nueva etapa de empoderamiento del Ministerio de Economía sea exitosa. Por esto, parte de las medidas anunciadas ayer, y que forman un primer compendio de intento oficial de re-seducción para los inversores institucionales; apunta a reconquistar los endebles y chúcaros corazones de los fondos mundiales que aún permanecen el país. Algunos ya de manera marginal, luego del éxito del canje de deuda emitida bajo legislación local; y la posterior salida en masa de las posiciones en pesos. En la mira, positiva en este caso, está el Pacific Investment Management Co (PIMCO), una de las casas que más apostó al país en los últimos años, y que más desilusionada quedó.

El Gobierno tomó nota que PIMCO se sentía algo desilusionado al haber entendido que hubo una especie de “incumplimiento” en cuanto a una posible promesa extraoficial para la entrega de un titulo en divisas para un canje posterior de sus posiciones en pesos en los tiempos del canje local; lo que derivó en un tiempo de espera poscanje que nunca llegó. Finalmente se lo habría señalado como de salida furibunda en las últimas ruedas, presionando sobre el CCL para salir definitivamente de sus posiciones locales; lo que habría provocado por una cuestión natural de oferta y demanda, en la escalada de ese dólar financiero. Economía tomó contacto con el mercado, confirmó las sospechas, y en lugar de avanzar en críticas al accionar de PIMCO y otros fondos que operaban en la misma situación, lanzó las medidas conocidas ayer para que el acceso a los dólares por parte de los fondos sea más “friendly” y no descontrolen el mercado del dólar bursátil con una sobredemanda imposible de absorber con naturalidad con la oferta habitual en ese mercado. Ahora será el turno de PIMCO para conocer si acepta el convite y se convierte, nuevamente, en un aliando indirecto de las intenciones de normalizar el mercado de capitales local. Si el fondo acepta la dolarización vía la nueva deuda que emitirá Guzmán, no debería presionar al CCL y dolarizar su cartera a más de 160/170 pesos. Suponen luego en Economía, que quitando esta demanda de PIMCO y otros fondos, nuevamente el mercado del dólar bursátil volverá a poder ser “intervenido” con movimientos de títulos públicos emitidos en dólares, sobre los que el gobierno tiene amplio poder de fuego a través del FGS de la Anses. PIMCO es un viejo amigo del país. Se trata de una firma de inversión fundada en Newport Beach, California, en 1971 por William H. Gross (que aún la dirige) y por Mohamed A. El-Erian. En 2000 fue adquirida por el grupo alemán Allianz, y desde ese momento opera bajo su ala, pero como fondo independiente. Cuenta en su currículum ser uno de los pocos fondos de inversión sobrevivientes a la crisis del 2008; algo que evidentemente no se pudo repetir en la crisis argentina. La principal inversión del fondo en el país fue hacerse de casi toda la colocación del Bono de Política Monetaria, BoPoMo, emitido el 21 de julio de 2017, por el entonces ministro de Finanzas del gobierno de Mauricio Macri, Luis “Toto” Caputo. Fue este exfuncionario el que, personalmente, desplegó toda su diplomacia para convencer a PIMCO para que sea el protagonista de la colocación. La operación llegó a los $118.433.743 millones, pagaba cupón a partir del nivel de la tasa de interés de las, en aquellos tiempos, Letras de Liquidez del Banco Central versión Macri, y liquidaría trimestralmente los 21 de marzo, junio, septiembre y diciembre de cada año. Era un ensayo de Caputo para comenzar a captar pesos a granel del mercado, ir terminando con las Letras de Liquidez (Leliq), secar la plaza de moneda local, y así ayudar a bajar la inflación y la presión sobre el dólar. No salió bien.

Dejá tu comentario