La compraventa de certificados de depósitos reprogramados (CEDRO) está despertando un escaso interés entre los ahorristas. A una semana y media de habilitada su cotización, tanto en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires como en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), tan sólo se operaron siete CEDRO en ésta última entidad por un monto que en conjunto no supera los $ 100.000.
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Lo cierto es que a la hora de buscar las razones de la pobre performance de un mercado que, según se preveía, podría revitalizar la operatoria bursátil, los argumentos son encontrados. Los agentes y sociedades de Bolsa acusan a los bancos de «boicotear» la operatoria ya que -aducen-a las entidades financieras les conviene calzar directamente a un deudor del banco con un depositante (acreedor). De esta forma, la entidad financiera -utilizando la ventaja que le otorga el disponer de los listados de clientes-se asegura cobrar el crédito (tanto hipotecario como prendario) y, por otro lado, evita que el depósito reprogramado en cuestión se «fugue» vía amparos o a través del pago en cuotas que comienza a principios del año que viene.
Por su parte, los bancos esgrimen que las solicitudes de ventas de CEDRO son prácticamente inexistentes. En este sentido, explican que el grueso de los depósitos reprogramados (pertenecientes a empresas) ya se negoció en los meses anteriores en el mercado informal. «Ahora lo que resta para negociar se trata del segmento de inversores particulares menos sofisticados que por desconocimiento o temor son reacios a operar en Bolsa», explicó el gerente de una entidad de origen estadounidense.
En este contexto, ayer no se registraron operaciones ni en el MAE ni en la Bolsa de Comercio. En esta última institución se marcaron ofertas de compra por CEDRO del Banco Río, el Francés, la Caja de Valores y el Lloyds con un descuento promedio de 25%, pero en todos los casos no se vislumbró interlocutor en la parte vendedora.
Las operaciones concretadas el lunes último en el MAE con seis certificados del Lloyds se pactaron con un desagio promedio de 21%, mientras que una transacción realizada el viernes pasado con un CEDRO del Banco Francés se cerró con un descuento de 25% sobre el valor técnico del título.
•Oportunidad
Pero más allá de los cruces entre bancos y sociedades de Bolsa, la compra de CEDRO se trata de una interesante oportunidad para aquellos ahorristas que deban cancelar créditos hipotecarios y prendarios. Con la adquisición de un certificado, que por ejemplo cotiza a 80% de su valor técnico, y su posterior aplicación al pago de la obligación bancaria (se toma a 100%), se puede lograr un descuento que en este caso asciende a 20%.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que se trata de un mecanismo sólo disponible para personas físicas (no jurídicas) y que el depósito adquirido debe tener un plazo de vencimiento inferior al de la deuda que se planea cancelar. También es importante considerar la comisión que cobra el agente de Bolsa por esta operación, que generalmente oscila entre 0,5% y 1,5% del monto negociado.
Del otro lado, aquel ahorrista que necesita efectivo con relativa celeridad puede vender su certificado y hacerse del dinero (sin restricciones) a costa de un descuento en su valor nominal.
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