El Ministerio de Economía espera que nuevamente la recaudación del Impuesto a los Bienes Personales, más conocido como tributo a la riqueza, supere los 1.000 millones de pesos anuales y vuelva así a los niveles que tenía en 2000. Con esto se duplicaría la recaudación que mostró el impuesto al año pasado, cuando fue de algo más de 510 millones de pesos. Además se espera que la cantidad de personas que deban pagar este impuesto y presentar sus declaraciones juradas se duplique este año.
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En teoría, habría muchas personas ubicadas socialmente entre la clase media alta que hasta ahora estuvieron fuera de este impuesto y que, por la revalorización de sus bienes que generó la inflación, deberá presentar sus declaraciones juradas.
En total, el gobierno espera recaudar como mínimo 1.000 millones de pesos este año por esta vía, lo que implica un aumento mínimo porcentual de 95% frente a los 511,3 millones de pesos de 2001, diferencia que incluso podría superar 100%. Además, significaría un incremento de 3% como mínimo contra la meta de 974 millones acordada con el FMI y que figura en el presupuesto aprobado por el gobierno. La cifra de la recaudación de este año, que corresponde al ejercicio 2002, sería además superior a los 770 millones del ejercicio 2001 y se acercaría e incluso superaría a los 1.024.244 millones de 2000.
En cuanto a la cantidad de presentaciones que deberán concretarse este año, el gobierno especula además que se superarán largamente las aproximadamente 413.000 presentaciones del año pasado. Inclusive se habla de que deberían ser más de 700.000 las personas que tendrían que concurrir a las oficinas de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) desde el próximo 14 de abril, cuando comiencen a vencer los plazos de presentaciones de las declaraciones juradas de los contribuyentes alcanzados por este impuesto.
• Clave
La clave de este virtual «impuestazo» para la clase media no es que haya aumentado en la Argentina la riqueza de sus habitantes, sino que lo que se incrementó es el precio de sus bienes por efecto de la devaluación y la inflación, sin que se movieran los niveles de ingresos. Si bien la valuación en dólares cayó desde diciembre de 2001 al mismo mes de 2001, en pesos la tasación de las casas, departamentos y bienes inmuebles de alto y medio valor aumentó como mínimo 50%.
También hubo un incremento importante en el caso de los automóviles. Como la AFIP toma el valor que proporciona la Cámara del Comercio Automotor, donde se registra el incremento que tuvo este mercado luego de la devaluación, el costo de los vehículos se incrementó fiscalmente entre 50 y 115% aproximadamente. En el caso de los vehículos de alta gama, en su totalidad importados de alto precio, la situación es aún peor, ya que el precio de mercado continúa en dólares, con lo que se traslada el total de la devaluación de más de 220% de diciembre del año pasado.
Cruzando los dos problemas, el alza de los inmuebles y de los vehículos, más la obligación de convertir a pesos el total de las tenencias en moneda extranjera que los contribuyentes están obligados a declarar en su liquidación de Bienes Personales, se llega al alza en la recaudación del impuesto que esperan en Economía.
El tributo a la riqueza deben pagarlo todos los contribuyentes con bienes superiores a los 102.300 pesos. Entre esta cifra y los 200.000 pesos la alícuota es de 0,5%; mientras que por encima de este número, y por el «impuestazo» de José Luis Machinea, el porcentaje pasa a ser de 0,75%. El tributo fue inventado por Domingo Cavallo en 1992. En teoría, rige hasta diciembre de 2006, con lo cual el próximo gobierno deberá resolver si lo mantiene, lo incrementa o lo elimina del sistema tributario argentino.