Postergan provincias rebaja de impuestos
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Plato fuerte
Ese punto había sido acordado el lunes a la noche entre los ministros de Producción de Buenos Aires, Federico Scarabino; de Santa Fe, Miguel Angel Paulón; y de Córdoba, Juan Schiaritti.
Por la mañana, Mercier -que no participó de los encuentros previos-sugirió, desautorizando a su colega de Producción, retrasarlo unos días.
Esa prórroga será utilizada para conocer la oferta de reducción impositiva que José Luis Machinea les hará a las automotrices en una reunión pactada para estos días.
Igualmente, los ministros de Hacienda de las tres provincias se reunirán en las próximas horas para ultimar los detalles de la medida.
Las opciones son dos: armar otro encuentro de gobernadores en La Plata para anunciar la rebaja o dejar que, en solitario, Ruckauf presente el proyecto.
En rigor, Buenos Aires -que concentra 55 por ciento de la producción automotriz-es la única que grava, con una alícuota de 1,5 por ciento, a los autopartistas y dejará de percibir cerca de 7 millones de pesos anuales.
Retoques
En tanto, Santa Fe y Córdoba tendrán que retocar sus leyes fiscales para extender la exención impositiva sobre las autopartes a las empresas radicadas en Buenos Aires que comercialicen en sus territorios.
El resto de la Declaración de Rosario -adelantada ayer por este diario-incluye políticas de desarrollo del sector de industrial y agroalimentario, y, otra vez, la presión contra el gobierno nacional para que baje impuestos.
En eso también criticaron la invitación de José Luis Machinea para rebajar los impuestos internos a los autos de entre 15 y 20 mil pesos.
Imagen
«No sirve para el mercado porque las ventas de ese sector no llegan a 10 por ciento del total. Las más importantes están en los que valen menos de 15 mil. Una rebaja ahí reactiva el mercado interno», explicó Ruckauf.
Reutemann recibió a sus colegas en el despacho de la sede gubernamental que montó en Rosario. Allí estuvieron, a solas, durante más de dos horas y media.
El encuestador Julio Aurelio participó, por un momento, mostrando números que no detallaban ninguna novedad: versaban sobre la mala imagen del gobierno nacional.
De la Sota y Ruckauf, que soportaron estoicos dos desplantes de Reutemann para encuentros anteriores, esta vez quedaron conformes. «Estaba muy cariñoso», explicó un vocero del bonaerense.



