El presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, se mostró confiado ante el titular del FMI, Horst Köhler, en que la reaparición del crédito no demorará demasiado. «Es cierto que aún están pendientes las compensaciones, pero eso no impide que los bancos salgan ya a prestar. Tendrán que hacerlo si quieren generar negocios nuevos.»
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El titular del BCRA también aprovechó para sacar a relucir su optimismo respecto de la evolución de la economía, al asegurarle que «no se está enfriando la actividad». Köhler ya había expresado sus temores ante el ministro Lavagna respecto de la posibilidad de que la actual recuperación no pudierasostenerse si no se efectúanlas reformas estructurales pendientes. «Estamos ante un escenario muy alentador, porque el ritmo de recuperación sigue alto y la inflación está en niveles muy bajos», buscó tranquilizarlo Prat-Gay. En la reunión con el BCRA finalmente sólo estuvieron presentes dos miembros: el propio Prat-Gay y su vicepresidente, Pedro Lacoste. Por el FMI participó buena parte de la comitiva que acompaña a Köhler y que incluyó al director del departamento occidental del organismo, Anoop Singh; al representante permanente en la Argentina, John Dodsworth; y al vocero del organismo, Thomas Dawson. Prat-Gay fue quien habló durante la mayor parte del encuentro, que se prolongó desde las 8.30 hasta las 10.15. El titular del Fondo prefirió escuchar las explicaciones y efectuar algunas preguntas puntuales, en especial, respecto de la marcha de la economía y de las reformas pendientes que tiene el sistema financiero. En ese sentido, Köhler consultó en qué estado se encontraba la reestructuración bancaria.
Pero recibió de los funcionarios del Central una respuesta contundente: «Aquí no hace falta cerrar ningún banco», explicó Prat-Gay. La dupla se tomó un rato largo para explicar las diferencias entre la crisis bancaria que vivieron los países del sudeste asiático y la que atravesó la Argentina. Aseguraron que en el primer caso, el problema fue una burbuja crediticia que terminó explotando.
• Víctimas
En el caso de la Argentina, en cambio, los bancos fueron víctimas de la caída de la actividad económica y del endeudamiento del Estado, que presionó sobre los balances. «En los últimos cuatro años, los bancos achicaron 20% las sucursales y 20% la cantidad de empleados. Antes del efecto tequila, había 170 bancos y hoy sólo quedan 90», señalaron Prat-Gay y Lacoste, sugiriendo así que el ajuste del sector ya se hizo. «No sobran bancos, pero sí es cierto que están faltando negocios», razonaron ante Köhler, que demostró su devoción por las medialunas prácticamente durante toda la reunión desarrollada en el segundo piso de la sede del Central, en la denominada «sala de periodistas» (anexa a la oficina de presidencia), donde se suele recibir a la prensa.
Pero Köhler insistió con la necesidad de que se pongan en marcha todos los mecanismos necesarios para que reaparezca el crédito. «Es muy bueno que vuelvan los depósitos, pero ahora deben procurar que esto vuelva al sector privado», pidió sin reservas. Prat-Gay repitió su teoría de que el país tiene condiciones para seguir recuperándose sin necesidad de un aumento del stock crediticio: «Todavía hay una enorme capacidad instalada sin utilizar, con lo cual no peligra la recuperación». El futuro de la banca pública también estuvo presente. El titular del FMI preguntó cómo se manejará el Central con el Nación y el Provincia. «No habrá discriminación entre bancos públicos y privados, ya sean de capital nacional o extranjero.» Lo mismo había escuchado del equipo económico y hasta del presidente de la Nación, Néstor Kirchner.
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