Pacto social: se aseguró A.F. respaldo sindical y el seguimiento a los formadores de precios

Economía

Todo el arco gremial apoyó la iniciativa y garantizó que el sector será "observador" del comportamiento empresarial.

El Gobierno consiguió ayer el apoyo que buscaba de los sindicatos para avanzar en un acuerdo de precios y salarios que tendrá hoy su segundo capítulo con grandes empresarios. La primera jornada de presentación del pacto dejó como resultado principal que los gremialistas no sólo abrazarán la referencia numérica del 29% de inflación que pautó el Ejecutivo en el Presupuesto para resolver sus paritarias sino que adoptarán un rol activo en el monitoreo de la canasta básica y, en particular, del comportamiento de los formadores de precios.

El encuentro que había anticipado este diario se concretó en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada y tenía como antecedentes dos datos alentadores para los gremialistas: los funcionarios ya habían avisado que el eje del plan contemplaba que los salarios superaran este año la inflación por entre tres y cuatro puntos, por un lado, y el anuncio de que el oficialismo impulsará un proyecto de ley para eximir del pago del Impuesto a las Ganancias a los salarios por debajo de 150 mil pesos en bruto.

Con esas premisas y la garantía reconfirmada de que este año las paritarias no tendrán techo llegaron a la reunión con el Gabinete económico dirigentes de la “mesa chica” de la CGT, “externos” de la central y con poder propio como Hugo Moyano (Camioneros), Sergio Palazzo (La Bancaria) y Ricardo Pignanelli (mecánicos, Smata), y referentes de ambas CTA (de los Trabajadores y Autónoma). Al término de la cumbre todas las vertientes coincidieron -infrecuente incluso para un Gobierno peronista- en darle un crédito al intento del Gobierno por armonizar las variables de precios y salarios en torno del número presupuestado de inflación.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, bastonero del pacto y su portavoz principal, tuvo a su cargo la exposición más detallada para explicarles a los gremialistas las razones por las que deberían militar el entendimiento. Les aseguró que “desde el punto de vista macroeconómico” el Gobierno cuenta con los instrumentos necesarios para tener bajo control la inflación y mencionó que tanto el tipo de cambio como el cuadro tarifario se podrán ajustar a las pautas establecidas en el Presupuesto.

“Esto nos dice que es factible tener una inflación de alrededor de 29%-30%”, destacó el funcionario para luego descartar que la disparada de precios del último trimestre de 2020 y la prevista en los primeros meses de este año vaya a continuar en los próximos meses. Otro punto de la exposición del ministro que entusiasmó a los invitados fue cuando dio por sentado que este año será moderado el pago de servicios de la deuda y que ese saldo irá en su mayoría a obra pública y construcción de viviendas, con el efecto multiplicador sobre el empleo que representa activar esos sectores.

Al término del encuentro los gremialistas intercambiaron impresiones y aseguraron que adoptarán un rol activo en el monitoreo de un acuerdo con el sector empresario. No será, aclararon, para establecer un control de precios exhaustivo pero sí como observadores del comportamiento de las cadenas productivas que más incidencia tienen en el valor de los productos más sensibles de la canasta básica. Varios dirigentes, desde el propio Moyano en su exposición durante el encuentro como otros de la CGT, se encargaron de dejar asentada esa premisa para que el Gobierno pudiera transmitirla hoy en la reunión que mantendrá con grandes empresarios.

La comitiva oficial estuvo presidida por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, junto a la vice, Cecilia Todesca; del elenco de ministros económicos estuvieron Guzmán, Claudio Moroni (Trabajo) y Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), y los titulares de AFIP, Mercedes Marcó del Pont, y del Banco Central, Miguel Pesce. La delegación de la CGT contó con sus dos secretarios generales, Héctor Daer y Carlos Acuña, junto a Armando Cavalieri (Comercio), Gerardo Martínez (construcción, Uocra), Antonio Caló (metalúrgicos, UOM), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rodolfo Daer (Alimentación), Roberto Fernández (colectiveros, UTA), Víctor Santa María (encargados de edificios, Suterh), Argentino Geneiro (gastronómicos) y Sergio Romero (docentes de UDA).

Además de Moyano, Palazzo y Pignanelli, que integran la CGT pero rivalizan con la actual conducción en manos de los “gordos”, estuvieron referentes de la CTA de los Trabajadores como Hugo Yasky (secretario general), Claudio Marín (adjunto de los telefónicos de Foetra), Yamile Socolovsky (docentes universitarios, Conadu) y Roberto Pianelli (metrodelegados, Agtsyp), y el jefe de la CTA Autónoma, Ricardo Peidró (visitadores médicos).

En la CGT destacaron la exposición de Guzmán por entender que fue llano y con un ánimo componedor, y también la de Cafiero por haber reconocido el papel que jugaron los sindicatos y las obras sociales de esa extracción en lo que va de la pandemia, tanto para contener los puestos de trabajo como para atender la salud de sus afiliados, respectivamente.

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