Preocupante: aumentaron los conflictos laborales
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Funes de Rioja tendría preparada una presentación en «power point» (la misma que llevó al Palacio de Hacienda) en la que se muestra el incremento de la conflictividad laboral en el último semestre, que acompañará con ejemplos de huelgas que parecen arrancadas de otra realidad económica:
• Una de las mayores empresas petroquímicas del país dice tener un salario promedio (con horas extras incluidas) de $ 3.500; sin embargo, la comisión interna habría pedido dolarizar los ingresos de los trabajadores.
• La industria naviera enfrenta también un conflicto que -según dice la cámara que los nuclea-«paralizó los puertos argentinos». El gremio, además de aumentos salariales, reclama menos horas de trabajo y mayor rotación en los turnos, lo que a su vez debería traducirse en contratación de más personal.
• Otra gran empresa, láctea en este caso, tiene un básico de $ 960, luego de haberle aumentado a su personal casi 100% desde el fin de la convertibilidad. Ahora, la ATILRA (el gremio de la industria lechera) pide 40% de aumento adicional.
• Los pesqueros, en virtud de que buena parte de la captura se exporta a Europa, piden atar los salarios al euro.
Pero además de pedirle ayuda para frenar estas complicaciones, los industriales reclamarán nuevamente por los peligros que implica la legislación sobre accidentes de trabajo.
Lo curioso es que esta vez no tienen como aliados a las ART, porque éstas se encuentran protegidas por el tope indemnizatorio de siete salarios, no así las empresas, que deberán pagar lo que decida la Justicia cuando el accidentado recurra a la vía judicial. Off the record, los empresarios aducen que el total de los costos recae sobre ellos, y ahora las mismas empresas de seguros dueñas de las ART les ofrecen pólizas contra la vía civil. Agregan que quizá las grandes empresas puedan pagar esos seguros, pero para las pymes es impensable afrontar ese costo adicional.
En este sentido, el boceto de anteproyecto incluiría, por caso, un tope a los honorarios de abogados, como método para desalentar la industria del juicio. Y pedirán regímenes diferentes para ramas de la economía, argumentando que los riesgos de las empresas industriales son totalmente diferentes de los de las de servicios (entidades financieras, comercio).




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