El gobierno de Néstor Kirchner maneja con cierta preocupación un dato que mostraría con claridad el amesetamiento de la actividad económica, luego de la breve recuperación de fines de 2002. Según la información propia del Ministerio de Economía, en el primer semestre del año ese indicador habría subido contra el mismo período de 2002 sólo entre 3% y 3,5%.
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Este porcentaje sería interpretado como una situación normal para otro momento de la actividad económica. Sin embargo, son datos preocupantes si se tiene en cuenta que la comparación se realiza contra un período del primer semestre de 2002, cuando la salida de la convertibilidad llevó al piso de la recesión y cuando el consumo interno fue una de las variables que más se vio afectada por el estallido inflacionario de casi 40%. Para tener una idea de lo débil de la recuperación, en 1997/1998, cuando la Argentina salía de la crisis generada por la devaluación del peso mexicano, el crecimiento del consumo interanual superaba 8%. Según los analistas privados, entre los que se encuentra la consultora Ecolatina que fundó el ministro Roberto Lavagna hace más de una década, el consumo interno debería estar creciendo actualmente por encima de 4,5%.
Lo que reflejaría en realidad el aumento de sólo 3% o 3,5% en el consumo en el primer semestre del año (2,5% en el primer trimestre y 3,5/4% en el segundo trimestre, siempre en comparación con los datos de 2002) es que la recuperación económica no se dio en ningún momento dentro del mercado interno, desde la salida de la convertibilidad. Sólo hubo en realidad alguna mejora importante a fines de 2002 y comienzos de 2003, pero que luego se fue diluyendo.
•Importación
Por ahora, los esfuerzos de estudiar políticas para incrementar el consumo no se darían en las otras dos fuentes de incremento de la demanda: la inversión y las exportaciones. En el primer caso, el aumento de las importaciones, medido a través del incremento de la recaudación en los derechos de importaciones, mostraría que la compra de bienes de capital y el mantenimiento de equipos están relativamente en buen nivel. En total, se espera que en 2003 la inversión aumente aproximadamente 20% contra el año pasado, pero teniendo en cuenta que la caída de 2002 dentro de esta variable superó 60%. En este caso, también se debería esperar una recuperación del crédito para que se incremente la demanda vía inversiones, ya que habría muchos sectores industriales (fundamentalmente, potenciales exportadores) que tendrían posibilidad de tomar financiamiento, pero no encuentran fondos dentro del sistema financiero.
Las exportaciones también estarían en una situación aceptable, gracias al mantenimiento de los precios internacionales de los principales productos que exporta la Argentina y pese a la caída de los niveles de actividad en Brasil. Para todo el año, se espera que los envíos al exterior crezcan entre 8% y 10%, fundamentalmente por la apertura de nuevos mercados como el norteamericano y el mexicano.
Sin embargo, y teniendo en cuenta que el consumo interno representa 80% de la demanda, es en este capítulo donde Lavagna debe concentrar sus esfuerzos para consolidar en el corto y mediano plazo la recuperación de la economía que, de todas maneras, no alteraría la proyección de crecimiento de 4% para todo 2003. Con este marco sobre la mesa, dentro de Economía comenzaron ya a evaluarse eventuales políticas activas que podrían aplicarse, aunque teniendo en cuenta lo restringido del panorama para diseñar este tipo de salidas.
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