10 de febrero 2005 - 00:00

Preocupante: Gasoducto

El gobierno está a punto de definir un cambio de estrategia en materia energética. Debido a la incertidumbre que crea la situación en Bolivia, por el avance del movimiento indigenista, se desistiría de construir el gasoducto del nordeste que demandaba una inversión de 1.000 millones de dólares, para importar gas desde ese país. Ahora los funcionarios buscan conseguir que un consorcio privado que opera en el mar austral argentino acelere la producción, y también se quiere incentivar la exploración en las zonas cercanas a ese reservorio. También se habla con las petroleras sobre la inviabilidad de continuar con las exportaciones a Chile a mediano plazo, aunque en el último año todavía tuvieron un crecimiento de 10%. Estas evaluaciones coinciden con el diagnóstico de que en 2005 habrá iguales dificultades que en 2004 en materia energética. Ya hay cortes a industrias con servicio interrumpible en algunas zonas del país, y se espera que en el invierno la temperatura sea tan benigna como en el anterior, para que la escasez no sea más seria.

El gobierno suspendió la licitación del gasoducto del nordeste (el que impulsaba Techint un año atrás) y evalúa desistir de la iniciativa, debido a que los problemas políticos en Bolivia crean fuerte incertidumbre sobre el precio del gas e incluso sobre la continuidad de los suministros desde ese país vecino. El proyecto hubiera tenido un costo total de 1.000 millones de dólares. Tras esta decisión, los funcionarios oficiales están pidiendo, por el momento de manera informal, al consorcio que lidera la francesa Total, que acelere la producción de la cuenca austral, especialmente en el área Karina, ubicada en el mar frente a Tierra del Fuego.

En medios privados y oficiales se coincide, además, en que en el mediano plazo no será factible sostener la exportación a Chile, porque no tiene sentido pagar más por el petróleo que se importa que por el que se exporta, aun cuando esa diferencia la afronten las empresas privadas (Repsol YPF y Petrobras).

Estas evaluaciones se están produciendo en un contexto particular, cuando ya hay cortes de gas a industrias que pagan servicio interrumpible en la parte sur de la provincia de Buenos Aires y en Tucumán. Tanto en el gobierno como en las productoras se espera un año muy similar al anterior en lo que se refiere a cortes (ver vinculada).

La dificultad para contar con el gas boliviano echa por tierra dos proyectos importantes para el gobierno. En primer lugar suministrar gas a las seis provincias del norte del país, que cuentan parcialmente con el servicio o directamente no lo tienen (Santiago del Estero, Formosa, Misiones, Chaco, Corrientes y Entre Ríos).

En segundo lugar, se advierte una fuerte preocupación oficial porque después de una trabajosa negociación con las generadoras de electricidad para que financien la construcción de una nueva central de ciclo combinado en Rosario, ahora se teme que en 2007 no haya gas para esa usina. A la vez, el aumento de la oferta de electricidad resultaría indispensable para ese año debido al crecimiento que se prevé en la demanda.

Por esa razón, el gobierno también estudia la posibilidad de adelantar de 2009 a 2007 las obras en Yacyretá para elevar la cota a 83 metros sobre el nivel del mar, debido al temor de que escasee el gas para las usinas y como consecuencia falte electricidad. (Un elemento por considerar es que los ciclos combinados más modernos que se instalan desde los últimos años sólo pueden operar con gas natural, y no admiten combustibles sustitutos.)

• Reemplazo

En lo que se refiere al área Karina, este mismo invierno empezaría a producir gas, con una producción de 4 a 5 millones de metros cúbicos diarios. Con ese volumen, se llenaría el ducto del estrecho de Magallanes, que transporta unos 15 millones de metros cúbicos. Sin embargo, los expertos en el tema aseguran que el nuevo gas de Karina reemplazará por ahora al que dejarán de producir otros yacimientos de Tierra del Fuego y del mar, como San Sebastián y Cañadón Alfa.

Si el área Karina acelerara la producción, como busca el gobierno, debería ampliarse la capacidad del gasoducto San Martín más allá de lo que está previsto hacerse este año. De todas formas, quedan otros interrogantes, porque en principio, la intención declarada de la francesa Total era instalar una planta industrial en el Sur, para lograr mayor valor agregado del gas de Karina.

En ese sentido, como en lo que se refiere a limitar la exportación a Chile, algunas petroleras se siguen quejando porque el precio promedio que obtienen por el gas es de 0,80 de dólar por unidad calórica, mientras venden al país trasandino a alrededor de 1,40 dólar.

De todas formas, por ahora las exportaciones siguen en crecimiento, pese a las restricciones impuestas el año pasado por la
Secretaría de Energía, de Daniel Cameron. En 2004, el total del gas vendido a los países limítrofes fue de 4.233 millones de metros cúbicos, casi 12% superior al de 2003, y a Chile en particular creció 10,8%.

El criterio oficial sería llegar en el mediano plazo a mantener sólo los contratos ya firmados con los países vecinos y limitar cada vez más los permisos precarios.

En otro plano, algunos funcionarios manejan la hipótesis de que en la cuenca austral, ya sea en la parte ya adjudicada como en la que ahora quedó en cabeza de ENARSA, se podrán encontrar más reservas de gas para suplantar lo que se va consumiendo.

Otros expertos sostienen que aun cuando se descubra más gas en el mar austral, nunca podrá llegarse al nivel de reservas de Bolivia.

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