El consumo de carne cayó 2,6% en todo el país, y cada habitante consumió 2,2% menos durante el año pasado, según un informe oficial conocido ayer. La mejora en las principales variables macroeconómicas como «baja en la desocupación, aumento en el poder adquisitivo de los salarios, baja en la proporción de los hogares pobres» fueron algunos de los argumentos con los que la Oficina Nacional de Control Agroalimentario (ONCCA) explicó que «la demanda interna de carne bovina fue neutralizada por el menor incremento relativo del producto y por el espacio ganado por parte de la demanda externa».
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«Durante 2005, el consumo doméstico se ubicó en 2.374.887 toneladas res con hueso, lo que implicó una merma del orden de 2,6% en relación con 2004, dice el informe. En este contexto, el consumo por habitante se ubicó en 61,5 kilogramos, 3,5% menos que en 2004. «A pesar de esta baja, el consumo de carne vacuna del último año quedó por encima del promedio anual verificado en el período 2001-2005», admitió la ONCCA.
A lo largo del año pasado, los precios de la carne vacuna, en sus distintas categorías, continuaron en ascenso. Al consumidor registraronun alza de 28,8%, lo cual representa 10,57% de la inflación de 2005 (12,3%).
Entre los cortes relevados por el INDEC, el que mayor suba mostró entre diciembre de 2004 y finales de 2005 fue la nalga, con 31,1%, para ubicarse en $ 10,38 por kilogramo; mientras que la paleta y el cuadril aumentaron a $ 8,15 y a $ 10,24, respectivamente (subas de 30,4% y de 30,1%). «El aumento en el nivel de precios durante 2005, que acumula una suba de 164,5% desde diciembre 2001 a igual mes del año pasado, no puede haber sido impulsado por el consumo interno, ya que éste se mantuvo estable», indica que organismo. A esto se le debe sumar que durante 2005 el precio de la carne en términos relativos aumentó 5,8%, respecto de la hacienda el pie, y en comparación con el pollo, fue de 27,9%, indica el informe.
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