La Argentina y Brasil negociarán este año individualmente y no como un bloque cerrado dentro del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en lo que se convertirá en la primera diferencia comercial seria entre el gobierno de Eduardo Duhalde y Luiz Inácio Lula Da Silva. El gobierno brasileño, a través de una decisión tomada por Itamaraty, anunció que los miembros del Mercosur (la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) no podrán presentar una propuesta global en conjunto y que durante este año cada miembro mantendrá su propia posición dentro de las negociaciones del ALCA. Esta decisión, que está más cerca de la posición de la Argentina adelantada el 13 de enero pasado por este diario, significa que en el capítulo más importante que deben discutir los miembros del Mercosur ante el mundo, no habrá una posición común y que cada socio irá por separado obedeciendo cada uno a sus intereses particulares. La Argentina defiende una posición, preparada por la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales que maneja Martín Redrado, por la cual se prioriza la posibilidad de acceder a nuevos mercados de Estados Unidos y México, en los cuales los productos argentinos serían realmente competitivos y que le permitirían al país aumentar este año sus exportaciones en más de 1.000 millones de dólares. Entre otros productos, la Argentina busca ingresar en los estados miembros del NAFTA (Canadá, México y Estados Unidos), productos lácteos, autopartes, madera, carne, cueros, miel, cereales procesados y automóviles, entre otros rubros; sin arancel o con aranceles preferenciales. Para esto la Argentina debía cumplir con la presentación del listado de sectores que deben comenzar a negociarse dentro del ALCA antes del 15 de febrero. Esta fecha es considerada por el gobierno de George W. Bush como inamovible para poder cumplir con el inicio del proceso de integración continental el 1 de enero de 2005. Brasil, a través de una decisión personal de Lula que eligió congelar la velocidad de la integración comercial de su país con Estados Unidos, impulsó una postergación hasta 2007 del inicio del ALCA y la suspensión hasta el segundo semestre del año de la fecha del 15 de febrero para la presentación del listado de productos a negociar dentro del bloque continental.
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La Cancillería argentina ya le había advertido a Itamaraty durante el viaje presidencial que Duhalde hizo el 15 de enero a Brasilia para ser el primer jefe de Estado en visitar a Lula, que la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores local era cumplir con la fecha del 15 de febrero y respetar 2005. La Argentina eligió respetar su relación comercial con Estados Unidos, uno de los pocos países que accedió a abrir mercados a las exportaciones locales en 2002, como mecanismo de ayuda comercial para paliar la crisis económica.
Ayer Brasil decidió también priorizar la posición que defiende Lula y anunció oficialmente que los miembros del Mercosur sólo podrán presentar una propuesta única sobre el ALCA en los bienes industriales y agrícolas, pero que en los otros tres capítulos de esa negociación (compras gubernamentales, servicios e inversiones) las ofertas deberán ser individuales. Además, confirmaron que para el 15 de febrero no se presentarán los listados oficiales y que el gobierno brasileño se tomará hasta julio para presentar su propuesta. Según voceros de la Cancillería brasileña «evidentemente cada socio tiene sus propios intereses, compromisos y necesidades». El lunes, el canciller Celso Amorim había explicado que ésos son los tres rubros en los que Brasil está menos interesado en presentar ahora sus propuestas de apertura de mercados, a diferencia de otros países como Estados Unidos y Canadá. En el caso de las compras gubernamentales, Amorim dijo que Brasil debería imitar a Estados Unidos, que favorece a las empresas de su país en el gasto militar, que no forma parte del ALCA.
La posición definitiva que tome cada miembro del Mercosur será analizada entre el 27 y el 29 de enero en Asunción del Paraguay, durante la próxima cumbre presidencial del bloque; la primera de Lula y en teoría la última de Eduardo Duhalde.
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