Primera reunión seria hoy gobierno-acreedores

Economía

Más de veinte inversores del exterior participarán hoy en la reunión cumbre del Comité Global de Acreedores con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. En la práctica, se trata del primer encuentro con bonistas internacionales que poseen montos significativos de deuda argentina. Hay desconfianza mutua, y los acreedores insistirían en que el gobierno no tiene «buena fe» para avanzar con las negociaciones.

Veinte representantes del Comité Global de Acreedores se verán la cara hoy, a partir de las 11.30, con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en lo que será la principal reunión de negociación con bonistas que mantendrá el equipo económico. En el gobierno se preparan para lo que puede ser una reacción muy negativa de los acreedores ante la falta de datos concretos respecto de la reestructuración.

Los principales integrantes del Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB) arribaron ayer a Buenos Aires. Entre sus referentes que hoy estarán con Nielsen se encuentran el italiano Nicola Stock y el estadounidense Hans Humes, copresidentes, aunque también estarán acompañados de otros miembros polémicos, como el estadounidense Adam Lerrick.

Este último fue acusado por el equipo económico de haber propiciado el default en ámbitos académicos y políticos de los Estados Unidos en 2001, mientras que ahora asesora a los tenedores de bonos que no pudieron cobrar por la cesación de pagos. Dentro del «yicab», como lo denominan en la jerga financiera al Comité Global, se incorporaron nuevos grupos de acreedores, incluyendo a entidades rusas que también llegaron con representantes a Buenos Aires.

En los últimos días hubo declaraciones cruzadas de uno y otro lado: «Vamos a negociar, no a pasear», advirtieron altas fuentes del Comité Global. La respuesta del Palacio de Hacienda no se hizo esperar: «La actitud de estos acreedores no es constructiva, refleja que vienen a dar un portazo», se quejaron.

Uno de los temores que tienen en Economía es que tras la reunión los bonistas insistan en que el gobierno
«no negocia de buena fe». Se trata de una cuestión delicada, ya que los avances que se consigan en las negociaciones con los acreedores en los próximos dos meses serán decisivos para obtener el visto bueno del FMI en la próxima revisión de metas, prevista para junio.

Si bien Nielsen mantuvo encuentros con un par de grupos de bonistas, se trató de encuentros poco representativos por la pequeña magnitud de los acreedores. En realidad, sólo el GCAB representa a un grupo relevante desde el punto de vista de los acreedores internacionales, con una tenencia de títulos argentinos en default que superaría los u$s 37.000 millones.

De hecho, tanto el Tesoro estadounidense como el FMI insistieron para que este grupo sea aceptado como interlocutor ante las autoridades argentinas, algo a lo que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se negó hasta último momento.

En un encuentro de varias horas que mantuvieron ayer, los acreedores estuvieron discutiendo la línea del discurso para el encuentro con Nielsen:
«Primero vamos a esperar a ver qué es lo que propone el Ministerio de Economía. Y esperaremos para determinar si damos o no a conocer los detalles de nuestra propuesta», señalaron miembros del GCAB. En los pasillos de Economía no están conformes con los tiempos de las reuniones: «Esto es una imposición del FMI. Las negociaciones con acreedores deberían haberse pactado para más adelante», se sinceran.

En los últimos meses hubo un endurecimiento en la posición de los acreedores internacionales. Aseguran no aceptar quitas de capital por parte del gobierno, aunque sí alargamiento de plazos y menores tasas. Claro que se trata de una estrategia de negociación, con posiciones duras de entrada que luego se irían aflojando.

También el gobierno se mantiene firme con la quita de 75% de valor nominal. Pero apuesta a que los bonos atados a crecimiento generen atractivo y terminen siendo aceptados por una porción importante de bonistas.

De todas formas, en el Palacio de Hacienda son cautos respecto de la aceptación que recibiría la propuesta final, que se daría a conocer a principios de junio.
«Entre 50 y 66% nos parece un nivel de aceptación razonable», aseguró Lavagna. En este cálculo confía en que las AFJP aceptarán participar en la reestructuración y lo mismo buena parte de los bonistas individuales de la Argentina. Pero reconocen que costará mucho más convencer a los acreedores del exterior. De eso se tratará esta esperada reunión de hoy.

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