En la última semana de octubre se sancionó la nueva Ley Ovina. Si bien debe reglamentarse, es probable que actualice los lineamientos que tuvieron vigencia hasta ahora. Dicha ley busca potenciar la producción porque es el primer paso para luego pensar en escenarios de promoción para aumentar el consumo interno y/o la exportación de lana y carne. Según Daniel Lavayen, experto en dicha temática, celebró la sanción de la nueva ley y destacó en diálogo con Ámbito que “hay que imponer el producto en la góndola y lograr que acompañe la producción y la industria frigorífica. En el mercado interno se consume sólo 1,2 kg por habitante por año, por lo tanto hay mucho por crecer. El mayor problema lo tenemos en la exportación, porque no hay producto para mantener los mercados abiertos en el tiempo. No se puede lograr continuidad y eso hace inviable la venta al exterior”. Esa realidad es la que observó María García Ferrada, quién creó LAMB.AR, el primer consorcio de exportación de carne ovina de la provincia de Buenos Aires. García Ferrada es médica, pero desde hace un tiempo se encarga del manejo de los animales de la cabaña Santa Asunción, que su familia tiene en Bahía Blanca. Ella misma explicó en diálogo con Ámbito que “la idea del proyecto implica mejorar la comercialización ovina, mediante la produccion dirigida. Tenemos que lograr los animales que cada uno de los mercados demanda”.
Productores ovinos apuestan al negocio de la exportación
El desafío no sólo está en producir más, sino también en comercializar de la mejor manera posible pensando en el mercado interno y en la venta al exterior.
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Calidad
A partir de las problemáticas planteadas en el mercado interno, García Ferrada reunió a varios productores y los organizó para que cada uno exprese al máximo el potencial de sus animales, según la raza y la zona en la que están instalados ya que “lo que se necesita para poder exportar es mayor calidad, porque si sólo logramos animales dispares y eso provoca una pérdida de valor”. Argentina aparece bien arriba en los ranking de carne vacuna pero en producción ovina, dejó de ser una referencia hace tiempo. Según García Ferrada, “en los mercados nuestro país esta muy mal visto, de hecho en las ferias internacionales que se realizan en el mundo árabe, los compradores comienzan por Uruguay, siguen con Paraguay, luego van a Brasil y cuando ya no tienen opción, consultan en Argentina. Eso es porque la confianza en nuestro país es nula, ya que durante muchos años se prometían animales de 30 kilos y se enviaban con mucho menos peso. Sin embargo, el problema no es de los frigoríficos porque cuando salen a comprar y tienen que enviar un embarque, compran lo que hay disponible”.Lamb.AR comenzó con la idea de reunir a un grupo de productores, contratar el servicio de faena y luego exportar. El grupo inicial fueron 8 criadores pero ahora ya son 267 ubicados en distintas zonas del país. Según la coordinadora del proyecto “nuestra idea inicial era faenar, pero como no conseguíamos frigorífico, viramos a la idea de exportar ovinos en pié. Todos me dijeron que era complejo, pero seguí adelante y conseguí un comprador árabe. Lamentablemente, luego de las elecciones de septiembre me llamaron para avisarme que lo ocurría en el país les daba miedo porque tenían que hacer el pago por adelantado y entonces suspendieron la operación hasta el año próximo. García Ferrada no se conformó y siguió adelante. Conversó con varios frigoríficos hasta que uno de ellos aceptó el desafío. Se trata de Anselmo, ubicado en Tres Arroyos, que recientemente fue adquirido por un grupo empresario integrado por alemanes y chinos. La idea les interesó y comenzaron a desarrollar un proyecto para armar un frigorífico específico para ovinos, donde el productor quedaría asociado y se compromete a enviar animales en cantidad y calidad según los requisitos de compra que tenga el frigorífico, que tiene relación directa con los compradores internacionales. Esa inversión -que ya comenzó- demandará al menos 1,5 millones de dólares y permitirá no sólo faenar sino también generar subproductos tales como embutidos, hamburguesas, etc. En cuanto a la situación del mercado de exportación, vale recordar que nuestro país tiene un gran desafío por delante. En 2019 se exportaron 3.673 Tn eq.res/hueso por un valor cercano a los u$s16.3 millones. Esos indicadores mejoraron en 2020, cuando se vendieron al exterior 4.168 Tn eq.res/hueso por un monto de u$s19.9 millones.
Daniel Aprile



