12 de julio 2006 - 00:00

Protesta Chile porque no le subsidiarían gas y nafta

Chile se resiste a perder el subsidio al gas que recibe de la Argentina desde 1995 y fue uno de los factores que facilitaron el desarrollo ejemplar de su economía hasta llegar a representar 50% de la energía del país trasandino. Entre hoy y mañana el gobierno de Néstor Kirchner y el de Michelle Bachelet deben acordar una fórmula para ajustar los contratos firmados hace diez años. El gobierno chileno, posiblemente presionado por la oposición y las empresas, apela a "los compromisos contraídos", aunque no puede desconocer que los acuerdos fueron consecuencia de la negociación directa entre Carlos Menem y un hábil Patricio Aylwin, entonces presidente de Chile, que supo aprovechar la admiración que le tenía el ex mandatario argentino. Ahora, al gobierno Kirchner no le queda más opción que transferirle a Chile el impacto equivalente a 110 millones de dólares anuales, suma en que se encarecerá la importación desde Bolivia. No se lo puede pasar a Brasil porque prácticamente no compra y Uruguay sólo adquiere 140.000 metros cúbicos, frente a 18 millones que importan los chilenos. Igual, transfiriendo ese costo, el valor del millón de BTU llegaría a 2,70 dólares como máximo, y representaría 50% del precio del combustible sustituto y tres veces menos que el gas que puede comprar Chile en otro mercado.

Continuará entre hoy y mañana la negociación con el gobierno chileno para subir el precio del gas que la Argentina exporta al país trasandino. Por el volumen que compra actualmente y que promedia 18 millones de metros cúbicos diarios, en relación con Brasil, que prácticamente no importa, y Uruguay, que adquiere 140.000 metros cúbicos, Chile deberá soportar por lo menos un costo adicional de 110 millones de dólares anuales por el gas argentino.

Esa cifra es, a la vez, el monto en que se encareció hasta ahora el gas que nuestro país compra a Bolivia. El precio pasa de un promedio de 3,60 dólares por millón de BTU a 5 dólares desde el próximo sábado, pero también quedó constituida una comisión con funcionarios del gobierno de Evo Morales que estudiará una fórmula de ajuste que se aplicará desde el año próximo.

De este modo, el gobierno chileno parece posicionarse frente al tema considerando que hoy en términos anuales debe pagar 110 millones de dólares más. Pero también sabiendo que aun con esa suba, el millón de BTU quedaría a un precio de 2,50 dólares que es inviable cuando el petróleo cuesta 75 dólares por barril y todos los precios de la energía se reconsideraron en el mundo.

  • Contratos

  • Chile cuenta con los contratos firmados a partir de 1995 que le aseguran volumen y precio relacionado con el valor vigente en el mercado interno argentino. Más allá de los justificativos técnicos, esos acuerdos fueron consecuencia de la actitud del entonces presidente Carlos Menem, que negoció mal con su par chileno, Patricio Aylwin, quien le habría descubierto la debilidad por la adulación al ex mandatario argentino.

    Ahora Chile se aferra a esos contratos en nombre del «cumplimiento de los compromisos» para tratar de perder lo menos posible. Esta particular situación explica que la presidenta Michelle Bachelet haya intervenido personalmente ayer en un tema menor como la tibia medida tomada por el gobierno de Néstor Kirchner para que camiones de los países limítrofes no vengan a llenar tanques suplementarios con gasoil argentino que se vende a la mitad del precio en dólares.

    El gobierno argentino no se quedó atrás en la escalada y habría dejado trascender un presunto informe según el cual Chile ahorró más de 12 mil millones de dólares con el gas argentino. El dato es intencionado porque calcula todo el gas vendido desde 1996 al precio de 6 dólares que le costaría hoy al país vecino contar con gas desde un mercado alternativo.

    Sin embargo, aunque todavía no pueda cerrarse un cálculo, es cierto que Chile se benefició con gas argentino y a precio subsidiado sobre todo desde la salida de la convertibilidad y la suba internacional del petróleo, hechos que se producen casi a partir de la misma fecha.

    Se pueden considerar los siguientes aspectos:

  • Entre 1995 y 1996, cuando la Argentina firmó contratos con Chile, se creía que las reservas locales eran de tal magnitud como para abastecer a los países vecinos. Se fijó entonces un precio de exportación vinculado al local, con la idea de que iba a llegarse a un «mercado regional».

  • Después de la devaluación, como el precio interno del gas quedó congelado, también se mantuvo en las mismas condiciones para la exportación a Chile. Se vendió hasta mayo de 2004 al precio irrisorio de 40 centavos de dólar por millón de BTU.

  • Desde esa fecha, se viene ajustando gradualmente, pero hoy se ubica entre 1,40 y 2 dólares por millón de BTU, y algunos importadores trasandinos se niegan a pagar la retención de 20% a las ventas externas impuesta por el gobierno también en mayo de 2004.

  • Para medir el precio al que se vende a Chile, se puede considerar que, según expertos argentinos, el precio del fueloil -el sustituto más habitual- oscila entre 4,50 y 5 dólares, considerando el mismo valor calórico que el de un millón de BTU.

  • El gas barato que la Argentina le vende a Chile, aun hoy con reservas acotadas y en disminución, no beneficia a los consumidores chilenos.
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