Industria del petróleo en crisis espera definición del barril criollo

Economía

El precio de sostén está en discusión entre los distintos actores de la cadena petrolera. La pugna entre integrados y no integrados. La decisión en manos de Matías Kulfas.

Como parte de la compleja situación que atraviesa la industria del petróleo y gas, las empresas de servicios de hidrocarburos que operan en la cuenca del Golfo San Jorge comunicaron a sus trabajadores esquemas de suspensión del personal o bien la apertura de retiros voluntarios debido a la caída de la actividad como consecuencia del impacto de la pandemia del Covid-19.

Entre las notificaciones está la de Weatherford, que comunicó mediante una nota fechada el 1 de mayo la suspensión por tiempo completo de sus trabajadores hasta el 31 de mayo “encuadrados en el art. 223 bis LCT y, por ello, en situación de suspensión por fuerza mayor”. En el escrito, la compañía parece mezclar los artículos 223 y 221 que es el que efectivamente habla de la suspensión por fuerza mayor.

En tanto que Schlumberger Argentina, con la sede en Texas, EE.UU., envió una nota desde el departamento de RR.HH. para abrir un retiro voluntario, con un 100% adicional sobre el monto correspondiente de la indemnización por antigüedad, cuya adhesión estuvo abierta para el periodo del 1 de abril al 30 de abril. En la misma línea, PECOM (Petrolera Pérez Companc) también abrió un programa de retiro voluntario hasta el 31 de mayo, que consiste en un 70% adicional sobre el monto correspondiente.

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Por su parte, Halliburton le comunicó al personal que abonará el sueldo de abril en dos tramos, un anticipo el jueves 30 de abril y el resto “cuando sea posible”.

La decisión de las empresas que brindar servicios va en contraposición a la postura de las operadoras que alcanzaron acuerdos con los gremios mayoritarios como los son el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, que conduce Guillermo Pereyra, y el Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, que encabeza Jorge Ávila.

“Son empresas grandes, muchas de capitales internacionales a las que no les importa la situación de la gente. En cambio, las empresas nacionales están haciendo un gran esfuerzo para sostener el empleo”, explica un funcionario provincial que prefiere el anonimato.

Con una industria que nivel global emplea a 50 mil personas en forma directa, y que tiene un efecto dinamizador en toda la cuenta del Golfo San Jorge Chubut y el norte de Santa Cruz, hay preocupación por los efectos sociales de las suspensiones y la crisis global del sector.

Como trasfondo está el debate por el restablecimiento del llamado barril criollo para asegurar un precio de sostén para la industria hidrocarburífera y para el cálculo de las regalías que percibe el club de las provincias petroleras. Según fuentes del sector, en el escritorio del ministro de la Producción, Matías Kulfas, está la posibilidad del decreto para establecer las disposiciones regulatorias, o bien la opción lograr un acuerdo entre todos los actores involucrados con un precio sostén que algunos ubican entre los 40 y 45 dólares.

Básicamente hay tres sectores en la mesa de discusión. Por un lado, están los productores integrados como YPF y Pan American Energy (PAE) y las refinadoras Raízen (Shell) y Trafigura (Puma), en el otro rincón los productores no integrados como Tecpetrol, Pluspetrol y Vista Oil&Gas. El tercer jugador lo conforman las provincias, sobre todo las de más peso como Chubut, Santa Cruz y Neuquén.

“Nosotros preferimos llegar a un acuerdo con un precio sostén de 45 dólares para el pago de las regalías a las provincias”, aseguró una fuente provincial interiorizada en las discusiones sectoriales. En ese sentido, agrego que “el decreto sería un golpe directo a YPF y PAE que son los que más invierten. El decreto implicaría una fuerte intervención del Estado en cuanto a los cupos para exportar o para refinar”.

En paralelo a la reinstauración de un precio de sostén para el barril de petróleo que asegure la operación de las empresas, y las regalías para las provincias, hay una discusión subyacente en el seno de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), que está integrada por Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Lo que está en pugna entre las provincias productoras es la presidencia de la OFEPHI que hoy está manos de Chubut, mediante su gobernador Mariano Arcioni. En las últimas semanas suben las acciones de la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, porque “tiene una fuerza política muy importante”, dice un miembro de la mesa de gobernadores que integra el organismo.

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