Dos empresas argentinas, una alimentaria y una siderúrgica, optaron por traspasar sus cuentas de Nueva York a Suiza en los últimos días. Es consecuencia directa de los embargos o inhibiciones que se estuvieron produciendo en EE.UU. y que llegaron a alcanzar a las cuentas de Correo Argentino. Sigue latente el temor a que una empresa, por el simple hecho de tener una deuda con el Estado, pueda ser sujeto de inhibiciones de sus activos. Más, si esa empresa es exportadora frecuente y debe pagar mes a mes retenciones de 20% al gobierno. Pese a que no habría mucho sustento legal a una decisión judicial de esa naturaleza, la prudencia manda, y dos empresas transfirieron sus fondos a un lugar más seguro. Esta semana, por otra parte, habrá una audiencia ante el juez Griesa en otro capítulo de las demandas de acreedores contra la Argentina.
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