Finalmente hay algo en común entre los industriales argentinos y sus colegas brasileños: ambos se quejan de que la bonanza que atraviesan sus sectores no es suficiente. En uno de sus recurrentes comunicados, en los que se insiste en que la «invasión brasileña» está poco menos que llevándolos a la quiebra (a pesar de que desde hace décadas no tenían utilidades comparables como las actuales), los textiles nucleados en la Fundación Pro-Tejer recordaron que el déficit comercial con Brasil en ese rubro superó los u$s 285 millones. El comunicado dice que «las ventas de Brasil triplican las de la Argentina, ya que las exportaciones alcanzaron a 142 millones de dólares y las importaciones fueron de 427 millones de dólares». Desde ya, el informe no menciona la posibilidad de que ese déficit se deba a dos factores:
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• los precios internos de la indumentaria son tan siderales que no resulta atractivo exportar;
• buena parte del importe citado como importaciones son materias primas que se utilizan para confeccionar prendas que luego se venden en el mercado local.
Tampoco menciona el informe las enormes ventajas cambiarias de las que goza el productor argentino frente a sus pares brasileños, con un real que ayer cotizó a 2,25 por dólar.
Justamente ése es el motivo de la queja de los industriales brasileños: la CNI (Confederación Nacional de la Industria) aseguró ayer -también en un comunicado- que cerca de 900 empresas de ese país dejaron de exportar el año pasado -a pesar del récord de su balanza comercial- debidoa la pérdida de competitividad del tipo de cambio (léase la revaluación del real frente al dólar, que en 2005 rondó 12%). «La pérdida de rentabilidad de las exportaciones lleva a muchas empresas, en particular pequeñas, a retirarse del mercado exterior», agrega.
La difusión del informe se suma al duro documento de la CNI del martes, en el que advertía sobre las «graves consecuencias» para el Mercosur en caso de que Brasil aceptara la aplicación de la CAC (Cláusula de Adaptación Competitiva), una especie de salvaguardia con otro nombre para proteger a industrias que pudieran verse afectadas por importaciones desde un país integrante del pacto comercial.
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