Quiénes (y cómo) pagarán nuevo impuesto al cheque
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«Hay que medir el impacto no como un impuesto puntual, sino dentro de la difícil situación económica que estamos atravesando. En este sentido puede decirse que es un impuesto eficiente por varias razones», dijo a este diario Enrique Ruete Aguirre, director del HSBC. El banquero explica por qué: «Es fácil de recaudar, imposible de evadir y balancea las cargas entre quienes pagan y quienes evaden». Ruete Aguirre agregó que «preferiría que no hiciera falta un nuevo impuesto, pero parece imprescindible que el nuevo equipo económico no sufra un ahogo fiscal».
Según el Boletín Estadístico del Banco Central, el movimiento de fondos sólo en cuentas corrientes asciende a una cifra cercana a los u$s 110.000 millones mensuales. Como el proyecto prevé que el impuesto es «a los débitos y créditos bancarios» (se paga «de ida» y «de vuelta»), representaría 1,2% sobre ese importe, lo que resulta en alrededor de 16.000 millones de dólares anuales. Ahora que también alcanza a otros medios de pago y tipos de cuenta, el importe es aun más difícil de medir.
Sin embargo, dado que habrá algunas operaciones que dejarán de pagarse con cheque para no sufrir la retención de 6 por mil, y además no está claro cuál será la tasa promedio a aplicar (sólo se habla de «un máximo de seis por mil»), es difícil estimar a cuánto ascenderá la recaudación final.
A eso, además, habrá que restar todos los importes que puedan ser compensados contra el pago de IVA o Ganancias. También los monotributistas podrían descargar el gravamen, según el proyecto que trataban anoche los Diputados. De todos modos, la estimación inicial de u$s 2.000 millones anuales sigue pareciendo demasiado modesta.
Los usuarios de cuentas corrientes deberán pagar la alícuota cada vez que emitan un cheque, o cuando reciban un importe (sea cual fuera el monto y/o el medio de pago) y lo depositen en su cuenta; también cuando vayan a un cajero automático y efectúen un retiro contra su cuenta corriente, o hagan un depósito en la misma.
Discurso opuesto
El «stock» de fondos en cuenta corriente, según informaciones del Central, asciende (en números redondos) a 9.200 millones en pesos y 800 millones en dólares; un total de 10.000 millones de dólares,
aproximadamente. Pero por el denominado «multiplicador bancario», los movimientos mensuales de esos fondos trepan a los apuntados 110.000 millones de dólares; esto significa que cada peso depositado en cuenta corriente cambia de mano unas diez veces por mes.
«Cavallo llegó al gobierno con un discurso totalmente opuesto al de sus antecesores, apuntando primero a reactivar y luego a cerrar el déficit fiscal. Esperemos que este nuevo impuesto sea la excepción, pero de todos modos no nos parece un gravamen que apunte a que paguen más los que más tienen», dijo Alberto Balacco, del Credicoop.
Algunas preguntas siguen en el ambiente, y seguirán hasta tanto se sancione (y luego se reglamente) la norma. Por caso:
*¿Quién pagará los costos administrativos que surgirán de procesar este nuevo impuesto? Una fuente cercana al Banco Galicia admitió que recién comenzaban a estudiar el tema. «Sobre todo cómo lo incorporamos al sistema; hasta ahora los bancos éramos agentes de retención o de cobro de impuestos; a partir de la sanción de la ley, seremos también procesadores de operaciones. Pero no creo que este nuevo costo vaya a encarecer el crédito o el costo de mantenimiento de una cuenta.»
*¿A quiénes alcanzará este nuevo impuesto? Hoy en la Argentina hay 2,9 millones de cuentas corrientes de individuos (que pueden tener una o varias) y 373.000 de empresas. Es casi seguro que la cifra de cuentas corporativas se mantendrá sin cambios, pero debería incrementarse el de cuentas personales. Es posible que muchos que hoy hacen sus pagos en efectivo se vean obligados a recurrir a cheques por superar el monto mínimo de u$s 1.000 previsto en la ley. No alcanzaría, en cambio, a quienes perciben sus salarios a través de sucursales bancarias, dado que casi la totalidad de las empresas los depositan en cajas de ahorro. Y, nuevamente hay que decirlo, este tipo de depósitos no estará alcanzado por el gravamen.
*¿Las tarjetas quedan alcanzadas por el gravamen? Hasta ayer no; ahora, en caso de modificarse la ley que se trataba ayer, sí. Desde ya, se pagará el impuesto cuando se utilice una tarjeta de débito para retirar fondos de la propia cuenta corriente o caja de ahorro, o cuando se use ese mismo cajero para depositar un cheque o efectivo en la cuenta corriente.




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