Washington (EFE) - Rodrigo de Rato cumplirá mañana un año al frente del Fondo Monetario, donde ha demostrado su habilidad política en un organismo criticado por su rudeza, pero su temple sólo se pondrá a prueba cuando haya una crisis económica, según los expertos. El FMI es la institución pública financiera más importante del mundo y su director gerente es algo más que un funcionario gris. Pero el sillón del piso 12 de su sede en Washington no es tan cómodo como podría parecer. Este organismo es un blanco predilecto de la derecha en algunos países desarrollados, que prefiere la libre acción de los mercados, y de la izquierda en los países en vías de desarrollo, que rechaza las condiciones que exige a los paísesmiembro para recibir sus fondos.
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«Rato tiene un instinto político muy bueno y causó una buena impresión por su habilidad en las interacciones políticas», dijo Desmond Lachman, un ex alto funcionario del FMI y ex director gerente del banco de inversión Salomon Smith Barney.
Pero su conciencia de los condicionantes políticos no ha empapado al resto de la institución, según Miguel Díaz, un analista latinoamericano.
Los expertos consultados dan una buena nota a Rato hasta ahora, pero el examen verdadero llegará cuando el FMI tenga que responder a una crisis inevitable, como parte del ciclo de expansión y ralentización económica que caracteriza al capitalismo. A juicio de los analistas, los buenos tiempos han ocultado una pregunta subyacente que reaparecerá en momentos de crisis: ¿cuál es la esencia del organismo?
El FMI fue fundado en 1944 originalmente para vigilar el sistema cambiario mundial regido por el patrón oro, pero el sistema se derrumbó en 1971. Desde entonces, el Fondo ha ampliado su misión y, en especial, su presencia en países en desarrollo con líneas de crédito para prevenir colapsos financieros. Sin embargo, en algunos rincones se resiente ese cambio. Para Brett Schaefer, de la Fundación Heritage, un centro de estudios conservador, el FMI debería limitarse a ofrecer consejos y dejar de prestar a países que se han buscado sus propios problemas.
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