Inácio Lula Da Silva logró el miércoles a la noche su primera victoria legislativa de importancia. No sólo abrió la puerta a la futura autonomía del Banco Central (un reclamo central de los mercados), sino que también despejó dudas acerca de su capacidad para ali-near a los díscolos de su Partido de los Trabajadores y del apoyo legislativo con el que contará para sacar adelante sus proyectos de reforma previsional y tributaria. Pero no tuvo tiempo de saborear su éxito: la oposición liberal a su gobierno anunció ayer que intentará incluir el tema de la autonomía de la autoridad monetaria en la agenda legislativa de este año, amenazando la precaria unidad de su agrupación.
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La Cámara de Diputados (de 513 miembros) aprobó una enmienda del artículo 192 de la Constitución brasileña, que trata sobre el sistema financiero. Una amplia mayoría votó a favor de modificar la forma en que el artículo estipula su propia reglamentación, que ya no será a través de una única ley complementaria sino mediante leyes parciales. Esto es importante, ya que -por ejemplo-permite que el tema de la autonomía del Banco Central sea aprobado en el futuro mediante mayoría simple y no de tres quintos, como se impone cuando se trata de reformas constitucionales.
El voto favorable de 442 diputados (13 se opusieron y 17 se abstuvieron) superó en 134 el número de sufragios necesarios para alcanzar la mencionada mayoría de tres quintos. Con esto Lula demostró que es capaz de ali-near a su tropa y que existe una base legislativa suficiente para respaldar las reformas más importantes. Sin embargo, la decisión del opositor Partido del Frente Liberal (PFL) de incluir el tema de la autonomía del Central en la agenda legislativa de este año crea un serio problema al PT, que se había asegurado el apoyo de los radicales a la enmienda a partir de un compromiso explícito y público de dejar este tema para el año que viene.
Es que la autonomía de la autoridad monetaria genera fuertes resistencias en el oficialismo. En la votación del miércoles, 56 de los 92 diputados petistas dejaron sentado su rechazo a ese tema. Y uno de los principales referentes del ala izquierda del PT, el diputado Joao Batista de Araújo Babá, dijo que nunca votará a favor de la autonomía del Central ni de la reforma previsional, aunque eso le cueste su expulsión. Sabe que su salida forzosa del PT podría provocar un fuerte cisma en el partido, capaz de debilitar la base de sustentación del propio Lula.
Esa posibilidad no debe ser descartada, sobre todo después de la reciente reunión de la Dirección Nacional del PT, que lanzó un fuerte apoyo a la gestión de Lula y forzando -bajo pena de sanciones-el alineamiento de todos los sectores.
Además, se declararon contrarios a la autonomía el Partido Comunista, el Partido Socialista Brasileño y el Partido Democrático Laborista (PDT, de Leonel Brizola, con 16 diputados), que apoyaron a Lula en la campaña.
Por si eso fuera poco, el principal aliado del PT en el Congreso, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), tampoco ve la idea con buenos ojos: su número dos, Mendes Ribeiro, dijo que la mayoría de la bancada está en contra. M.F.
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