Recesión de Japón afecta poco a EEUU
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo denomina Gordon Gekko, como el personaje de la película "Wall Street" que interpretara Michael Douglas. El tema es la recesión de Japón y porque a los Estados Unidos no lo afecta tanto.)
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P.: El informe del PBI no muestra un panorama muy alentador.
G.G.: No culpe al mensajero. La situación en sí es muy delicada.
P.: ¿Caerá otra vez Japón en recesión?
G.G.: Lo más probable es que la recesión ya haya comenzado.
P.: ¿Van dos trimestres consecutivos en retracción?
G.G.: No todavía. El cuarto trimestre del año último fue sorprendentemente vigoroso. Pero resultó una isla. Ya no quedan rastros de robustez. Y la información disponible, la que tenemos a mano sobre el segundo trimestre, conduce a recortar expectativas. De enero a abril, por ejemplo, la producción industrial se ha derrumbado 20 por ciento.
P.: ¿Cuánto tiene que ver Estados Unidos con la debilidad de Japón?
G.G. Muchísimo.
P.: ¿No es una paradoja que los Estados Unidos escapen de la recesión y que Japón quede entrampado?
G.G.: La burbuja tecnológica prendió menos en Japón que en Estados Unidos. Y lo hizo en forma tardía. Pero aun así la crisis en tecnología fue terrible. El impacto en EE.UU. se pudo conjurar por la fortaleza del gasto de consumo. La inversión cayó fuerte en los EE.UU. pero la economía se mantuvo a flote gracias a la entereza del consumidor.
P.: No puede decirse lo mismo en el Japón.
G.G.: Tal cual. No digo que el impacto haya sido mayor en Japón que en EE.UU. No lo fue. Pero la economía norteamericana de crecer por encima de 4% -tras el shock-ha pasado a un ritmo de 1%. Una colisión más suave pero sobre una economía vulnerable, como Japón, la arroja de nuevo a la recesión. No hay un amortiguador que cumpla el rol que juega hoy el consumo en EE.UU.
P.: ¿Es debido al freno del gasto en tecnología? ¿Es por la caída en la inversión? O simplemente, ¿porque Estados Unidos deja de comprar productos japoneses?
G.G.: Las tres cosas suceden. La reactivación que se avizoraba en Japón a comienzos de 2000 estaba montada en una auspiciosa recuperación del gasto en capital. Del sector privado. Por primera vez en años la inversión privada daba señales de vida, tras el formidable exceso de capacidad gestado en los '80. Cuando uno escarbaba un poco, encontraba que el grueso del aumento de la inversión estaba relacionado con tecnología y telecomunicaciones.
P.: Japón es líder en muchas aplicaciones cruzadas de telecomunicaciones e Internet...
G.G.: NTT DcCoMo tiene un liderazgo indiscutido en el desarrollo de aplicaciones de Internet para telefonía móvil. Un año atrás ésa era la ruta que iba a tomar la explosión que se vaticinaba en el uso de Internet. Softbank era el principal accionista de Yahoo! Hoy significa casi nada, en su momento era una inversión envidiable. Compañías establecidas como Sony o Fujitsu o Kyocera estaban muy bien posicionadas para aprovechar el boom tecnológico... Quizás era difícil percibir esta ebullición siguiendo las cotizaciones del Nikkei, pero el JASDAQ se disparó en alza descontrolada.
P.: El JASDAQ es la versión nipona del NASDAQ. El mercado de acciones donde prevalecen las compañías tecnológicas...
G.G.: Correcto. De todo lo que la economía japonesa tenía para ofrecer este segmento era el más atractivo. Con un derrame hacia otros sectores relacionados. En el Tankan -una encuesta trimestral que se realiza entre empresas-se observaba un patrón nítido: el auge partía de empresas industriales con fuerte perfil exportador.
P.: Como sucede en el resto de Asia, se enfría la demanda en los Estados Unidos y auto-máticamente se siente en todo Oriente.
G.G.: Más o menos 30% de las exportaciones japonesas tienen a los EE.UU. como destino. Pero tenga en cuenta que Japón es una economía más cerrada que muchos de sus vecinos al sur de Asia.
P.: Entonces la demanda externa no debería ser tan gravitante...
G.G.: El problema reside en que Japón estaba volando con ese único motor encendido. Las exportaciones cayeron 3,6% en el primer trimestre. Es una caída en picada. Y la primera declinación que se registra en los últimos dos años. La inversión empresaria, que había trepado casi 7% en el cuarto trimestre de 2000, y que como le dije había sido la usina principal de expectativas favorables en estos últimos tiempos, cayó 1%. Pero no son dos fenómenos separados. Esa es mi tesis. Sino dos consecuencias de un mismo shock. Hasta que no se repare el mercado de tecnología, no vislumbro una mejoría.
P.: ¿Qué pasa con el consumo?
G.G.: No pasa nada. Variación cero. Y podría ser peor. Después de todo la tasa de desempleo hoy en Japón sigue siendo superior a la que rige en Estados Unidos, 4,8% versus 4,4%. Es más alta aún después de haber trepado medio punto en los EE.UU. Tome en cuenta que el consumo responde por 55% del gasto agregado en Japón. Si estuviese creciendo al ritmo norteamericano -digamos 3%- tampoco Japón estaría en recesión. Pero, por cierto, no es el caso.
P.: ¿Y el gasto público?
P.: Tendrá que dar marcha atrás con sus promesas.
G.G.: Sería dar un giro en U en tiempo récord; si recién se ha instalado. Mi impresión es que no se hará abiertamente. No tan pronto. Pienso, sí, que se redoblará la presión sobre el Banco de Japón para que acomode una política monetaria más efectiva. Con un nuevo presidente del Banco de Japón, compras agresivas de bonos del gobierno y un objetivo explícito de suba de precios...




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