Fernando de la Rúa vivió ayer en Olivos la tercera crisis de gabinete, que precipitó la salida de su efímero ministro de Economía, Ricardo López Murphy. Renunció, mientras pasada la medianoche la residencia presidencial se poblaba de ministros, funcionarios, legisladores y dirigentes políticos. El problema que se planteó a continuación fue quién sería el jefe de Gabinete. Mientras De la Rúa y sus amigos seguían apuntalando a Chrystian Colombo, derivando a Domingo Cavallo a Economía, el frepasismo en pleno pujaba para que Carlos Chacho Alvarez ocupara esa cartera.
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Sólo Carlos Menem públicamente respaldó a Cavallo y abogó por cederle las prerrogativas especiales que ha demandado el gobierno. Los gobernadores, además, como era previsible, rechazaron casi todas las medidas económicas de López Murphy, mientras el Presidente lo confirmaba ante banqueros en la reunión del BID.
No duró el respaldo. El más renuente al acuerdo parece Carlos Ruckauf, quien distribuyó una lista con medidas propias. En el gobierno le atribuyen un propósito inquietante: como responsabiliza del fracaso más a De la Rúa que a sus ministros, entienden que persigue un cambio total y el anticipo de las elecciones. Al margen de intenciones, lo cierto es que todo se demora y la economía se paraliza. Números de ayer: el call en dólares trepó a 20%, en pesos a 50% y, lo más preocupante, el riesgo-país subió a 901 puntos básicos.
Del exterior aterrizó el siguiente mensaje en los oídos de De la Rúa: si hay solvencia, habrá mucho apoyo (tal vez hasta un perdón por los intereses de un año, $ 7 mil millones); si no hay solvencia, no llegará ni un dólar. Hay ansiedad por conocer algunas de las medidas que hoy Cavallo con De la Rúa podrían anticiparles a los gobernadores en el caso de que se avance en el entendimiento Podrían satisfacer a las provincias (no al fin de subsidios a las naftas en el Sur, tampoco epílogo para el Fondo del Tabaco), también a los estudiantes que anuncian paros y cortes, y hasta aportarían tranquilidad cambiaria.
A la 1.30, Cavallo dijo que si el Congreso le aprueba esta semana cuatro proyectos se podrán evitar los recortes de López Murphy. El nuevo conductor de la economía tendría la intención de subir aranceles a la importación de productos de consumo, bajar impuestos a la inversión y reducir los aportes patronales.
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