29 de octubre 2001 - 00:00

Retornan barcos ingleses tras la guerra de la papa

Robin Duncan Carmichael Christopher, embajador del Reino Unido, respiró aliviado tras conocer el fallo de la Cámara Federal Civil y Comercial en la denominada «guerra de las papas». El juicio privado contra el gobierno inglés era por una fallida operación de importación de semillas de papa contaminadas con un virus denominado Mop Top, en la que habría intervenido la corona garantizando la calidad del cargamento.

Los camaristas Marina Mariani de Vidal y Francisco de las Carreras votaron a favor de la nulidad de todo el proceso que tuvo en vilo durante dos años al Foreign Office con un millonario embargo trabado sobre bienes del gobierno de su Majestad. Tras conocer la sentencia favorable, la embajada apuró los trámites de autorización diplomática iniciados por el coronel Peter Reynolds, agregado de Defensa británico, para que el rompehielos HMS Endurance (gemelo moderno del que participó en el conflicto por Malvinas) visite el puerto de Buenos Aires entre el 15 y el 19 de febrero de 2002. El 29 de octubre de 1998 el ministro de Defensa inglés, George Robertson, hoy secretario general de la OTAN, y el entonces ministro Jorge Domínguez firmaron un memorando de entendimiento en Lancaster House acerca de aumentar el compromiso y acercamiento bilateral entre las fuerzas armadas de los dos países.

El convenio a casi tres años de su firma no se cumplía por el pleito privado, el Foreign Office temía que el embargo recayera en buques y aeronaves de las fuerzas armadas británicas de visita en el país. Pero sí se respetaba en otros países: Horacio Jaunarena exhibe, para aplacar críticas, un informe de la Armada Argentina sobre la excelente relación de camaradería entre las tripulaciones de la fragata Libertad y del destructor HMS Sheffield; homónimo del que fue hundido por un Exocet de la aviación naval; que se encontraron el 9 de julio en el puerto de La Guaira, Venezuela.

Vaticinio ganador

El miércoles pasado, y cuando estaban redactados los dos votos a favor (Vidal, De las Carreras) y uno en contra (Martín Farell) de dictar la nulidad del proceso al gobierno inglés para que pagase $ 250 millones por la fallida exportación de semillas de papa a la Argentina, en la Cancillería y en la embajada se aguardaba que se cumpliera el vaticinio ganador que habrían arriesgado Alejandro Hasperue, asesor de la Dirección de Asuntos Jurídicos del Palacio San Martín, y Jorge Pérez Delgado, ex juez de la misma Cámara, ex subsecretario de Ricardo Gil Lavedra y asesor del estudio Marval, O'Farrel y Mairal, bufete contratado por el Foreign Office para apuntalar a Vernon Dougall, histórico defensor de la representación inglesa. Ahora la pelea entre los agricultores de Balcarce y el gobierno de Londres se trasladará a la Corte Suprema, última instancia a la que acudirán los letrados de los paperos. Adalberto Rodríguez Giavarini fue otro ganador, había conseguido maniobrar preservando a la Cancillería del entuerto jurídico entre los agricultores de Balcarce y el gobierno de Gran Bretaña limitándose sólo al traslado de correspondencia judicial. Sin embargo, en un dictamen de la Cámara fechado el 4 de setiembre, los jueces sacaron a la luz que el Ministerio de Relaciones Exteriores omitió información acerca de la existencia de una carta del embajador William Marsden a Guido Di Tella fechada el 11 de setiembre de 1997 en la que el embajador tomaba conocimiento de la demanda contra Gran Bretaña iniciada en el Juzgado Federal N°3 de José Luis Tresguerras. Con delicada caligrafía, los camaristas tiraron lastre grueso a la Cancillería y quedaron a resguardo de futuras contingencias en la Corte Suprema, pues el Estado inglés había basado su apelación alegando la nulidad de todo el proceso porque no tomaron conocimiento formal de la demanda, y que sí lo hicieron de la sentencia del embargo recién el 25 de octubre de 2000.

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